Mediante un software se aplica un patrón de belleza a la fotografía y suavemente se ajustan las facciones para transformar el rostro en una versión más atractiva.

Se acabó salir siempre mal en las fotos, porque es verdad, la mayoría de las fotos no nos hacen justicia. Y claro, se le puede echar la culpa a la luz, al clima, o incluso a la calidad del que nos las hace. Algunos se escudan en sus genes, explicando a quien quiera oírlos que no son fotogénicos.

Pero calma, olvidémonos del Photoshop, Tommer Leyvand, de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, ha creado un software a prueba de feos.

Se trata de un algoritmo que convierte aquellas caras poco agraciadas en una mejor versión de sí mismas. Este “hermoseamiento digital” se logra gracias a un programa que realiza pequeños ajustes en los más de cientos de rasgos faciales que componen un rostro.

En su sitio Web, Leyvand explica: “Dada una fotografía frontal de una cara o retrato, nuestro método automáticamente mejora la apreciación en términos de atractivo de un rostro. Nuestro gran desafío es conseguir esto sólo a través de la introducción de modificaciones muy sutiles, para que así la cara “hermoseada” mantenga un fuerte e indiscutible parecido con el original”.

Para probar el software, según informa la revista New Scientist, se hizo una evaluación con voluntarios que calificaron 200 fotos de hombres y mujeres en términos de su atractivo, mientras que el software analizaba las imágenes y calculaba distancias y proporciones entre los rasgos. Finalmente se compararon estos datos con las conclusiones de los entrevistados, lo que permitió fijar un “patrón de belleza”, a través de un algoritmo. Éste es aplicado a las fotografías y suavemente ajusta las facciones para transformar el rostro en una versión más atractiva.

Aunque todavía no se encuentra a la venta, la innovación de Leyvand ha captado la atención de los poco fotogénicos. El científico retrató a 40 personas, y les mostró fotos con y sin el “retoque”. Casi el 80% afirmó que se veían más bellos.

Con respecto al potencial de esta innovación, Leyvand afirma: “Los fotógrafos profesionales han estado retocando a sus modelos prácticamente desde que se inventó la fotografía. Es correcto asumir que el retrato de cualquier persona que vemos en la portada de una revista hoy, ha sido digitalmente manipulado por un artista. Como el rostro humano es sin duda el objeto más fotografiado en todo el mundo, una herramienta como la nuestra será bienvenida en el mercado del software de retoques digitales. El potencial de esta técnica para los efectos especiales de una película o en publicidad también son bastante obvios“.

Actualmente están trabajando en una aplicación basada en la Web, para que los interesados puedan subir sus fotos y ver cómo les cambia la cara.

El invento en cuestión también será de gran utilidad para los cirujanos plásticos.

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