Arrugas, flacidez, bolsas de grasa u otras alteraciones de la musculatura y la posición del párpado hacen que la mirada tenga un aspecto cansado y enfermizo.

Las bolsas de los ojos son uno de los problemas más frecuentes y se caracterizan por una hinchazón en el párpado inferior.

Aunque son típicas de la edad, las bolsas pueden aparecer incluso en jóvenes, por caracteres hereditarios o bien, obedeciendo a otras patologías.

Las bolsas de origen acuoso se deben a una acumulación hídrica en los párpados inferiores. Esta alteración orgánica provoca las antiestéticas bolsas como manifestación de la incapacidad del riñón de eliminar y drenar el exceso de líquido. Otras veces los responsables de las bolsas de origen acuoso son la falta de sueño, el cansancio o el exceso de alcohol y tabaco.

Muy vinculado con las bolsas de ojos, se presenta la hinchazón de párpados. Esta alteración estética se debe a una deficiencia de la microcirculación linfática del contorno ocular. Puede no tener relación con las bolsas, pero se agrava con éstas. Se suele observar al despertar, después de dormir poco o después de haber dormido mucho. Durante la noche se puede acumular líquido que es fácilmente drenado por el día gracias a los múltiples parpadeos que activan la microcirculación linfática. Unos hábitos de vida saludables, con sueño suficiente, y evitando el consumo de alcohol es la mejor prevención para evitar los párpados hinchados.

Las bolsas de origen graso se producen por una acumulación de tejido adiposo bajo los ojos. Estas bolsas pueden tener su origen en multitud de causas, pero se destaca la falta de emulsión de las grasas por el hígado. Se evidencian cuando la grasa sobre la que reposa el ojo provoca unas pequeñas hernias, que presionan el tejido conectivo y que se aprecian visualmente como abultamientos localizados bajo los ojos. Estas bolsas se tratan quirúrgicamente de forma permanente, pero también pueden ser mejoradas con un tratamiento estético adecuado.

Cuando las bolsas tienen un origen genético, no se puede garantizar un resultado estético permanente. La biología del paciente es la que determina su continua reaparición. Estos casos tienen difícil tratamiento estético. Sin embargo, un tratamiento estético paliativo favorece la eliminación de toxinas de los exudados y mejora significativamente el aspecto del paciente.

Determinar el origen de la bolsa es sencillo y se realiza presionando ligeramente el párpado: en el caso de bolsas por hinchazón, se forma un pequeño hoyuelo que desaparecerá lentamente; en el caso de bolsas por grasa, se aprecia una presión constante y no se forma el hoyuelo característico.

Las bolsas son, pues, una manifestación de las disfunciones internas con las que están relacionadas. Por lo tanto, es difícil darles una solución si no se mejora la causa interna que las origina. Se debe controlar el sistema de eliminación de líquidos del organismo (los riñones) en el caso de las bolsas acuosas y el sistema de regulación o emulsión de las grasas (el hígado) en el caso de las bolsas de origen graso.

Las arrugas en los ojos aparecen, normalmente, a partir de los 30 años y comienzan en el extremo externo formando las denominadas patas de gallo. Posteriormente y debido al aumento de su flacidez, las arrugas son más visibles en el párpado inferior, mientras que la piel se acumula de forma más ostensible en el superior. El resultado de ello es el aspecto avejentado de los ojos y del rostro en conjunto.

Las alteraciones de la musculatura orbicular son menos frecuentes y complementan el tratamiento de las otras estructuras.

El Canto externo de los párpados: con la edad el ligamento cantal externo se relaja, cede a la tensión del músculo orbicular y a los efectos de la gravedad, desplazándose hacia abajo y adentro. El resultado es una disminución del ancho del ojo, un aumento de la curvatura del borde palpebral inferior y la caída del canto del ojo lo cual proporciona un aspecto triste al mismo.

Blefaroplastia

bolsas en los ojos - blefaroplastia

La cirugía de los párpados recibe el nombre de blefaroplastia y trata las bolsas, las arrugas y la flacidez o exceso de piel.

Como toda cirugía estética la intervención está indicada en los casos que la alteración sea un problema para quien lo padece.

No existe una edad determinada, aunque es más común a partir de los cuarenta años, y es una de las cirugías a las que con más frecuencia se someten los hombres. El deseo de rejuvenecer y de quitarse de encima ese aspecto de cansancio y enfermedad son las razones principales que llevan al paciente a buscar una solución. En ocasiones, puede ser tanto el exceso de piel y grasa en los párpados superiores que, ocasionando la fatiga de los débiles músculos elevadores del párpado, llega a causar la caída o ptosis de éstos.

Lo ideal es realizar la blefaroplastia cuando aparecen los primeros signos de envejecimiento.

Por regla general se realiza bajo anestesia local con sedación, cuando sólo se realiza la cirugía de los párpados, o bien, anestesia general, cuando la cirugía es mayor. La blefaroplastia tiene una duración de aproximadamente hora y media o dos horas, y es de carácter ambulatorio.

La cirugía consiste en retirar el exceso de piel en los párpados, superior, inferior o ambos, y en retirar el exceso de bolsas cuando estas existan. Un buen diagnóstico preoperatorio es fundamental para tratar exactamente lo que el paciente presente, pues para cada paciente existe una cirugía.

Después de la cirugía es normal el edema de los párpados y una ligera equimosis (moratones) en las partes más declives. Puede durar de 15 a 20 días, a pesar de lo cual, después del 7º día suele ser tan insignificante que con un poco de maquillaje puede pasar desapercibido.

La duración del tratamiento varía dependiendo de las características de la piel y de los cuidados que se le otorguen. La piel continuará su proceso involutivo aumentando su flacidez de la misma manera que si no hubiese sido operada, y las bolsas, pueden, al cabo de algún tiempo, volver a aparecer, aunque no es frecuente.

Las complicaciones son raras siendo normal, durante los primeros días, un ligero malestar, lagrimeo e intolerancia a la luz e incluso, cierta dificultad a la acomodación de la vista. También es normal la dificultad para cerrar completamente los párpados durante unos días, sobre todo durante el sueño. Puede aparecer también hematoma cutáneo o subconjuntival, conjuntivitis y alteraciones en las cicatrices que desaparecen con el tratamiento adecuado.

Los cuidados pre y postoperatorios dependen de cada cirujano siendo de gran importancia para el buen resultado final.

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