El foto-envejecimiento actínico o extrínseco (el causado por el daño solar o por la exposición a los rayos ultravioleta) es una de las principales causas de imperfecciones estéticas, y acelera el envejecimiento de la piel.

La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), como en años anteriores, ha iniciado su campaña preventiva contra las consecuencias del foto-envejecimiento actínico. Para este año 2016, la cmpaña tiene como objetivo dar a conocer los procesos inherentes al foto-envejecimiento actínico o extrínseco y concienciar sobre la importancia del uso de protectores solares adecuados. El Dr. Morano, portavoz de comunicación de la SEME, recuerda: “Los cambios en la piel están relacionados con factores ambientales, constitución genética, nutrición y otros tantos; sin embargo, el factor aislado más importante es la exposición al sol. Esto puede ser apreciado por cualquier paciente, ya que, notarán más envejecidas áreas del cuerpo que sufren una exposición prolongada y regular que aquellas otras que suelen estar protegidas de la luz solar”. Con el envejecimiento, la capa externa de la piel (epidermis) se adelgaza, aun cuando la cantidad de capas celulares permanece sin cambio alguno.

El proceso de envejecimiento se ve acentuado por una mala alimentación, excesiva exposición solar sin la adecuada protección o exceso de ejercicio, por ejemplo. En el caso de una excesiva exposición solar, uno de los efectos más habituales, es la reducción del número de células que contienen pigmento, los melanocitos. Como la principal función del melanocito es la producción de melanina que tiene una significativa importancia en la protección contra los rayos solares, su disminución provoca un círculo vicioso en el proceso de envejecimiento de la piel. Por eso, con los años, la piel se va haciendo más delgada, más pálida y transparente (traslúcida) y aparecen manchas pigmentadas grandes –también llamadas manchas por la edad, manchas hepáticas o lentigos-, sobre todo en aquellas áreas expuestas al sol. “Así que es fundamental proteger la piel desde la infancia –señala la Dra. Vega, presidenta de la SEME-, el deterioro acelerado de todos aquellos elementos naturales de nuestro organismo que nos ayudan a protegernos de los agentes externos provocará una aceleración del envejecimiento, no sólo a nivel estético, y si nos exponemos al sol de una forma inadecuada estamos poniendo en peligro una de las principales barreras de nuestro organismo, la piel”.

Prevención del fotoenvejecimiento

Puesto que la mayoría de los cambios que se observan en la piel están relacionados con la exposición solar inadecuada, la prevención debe de ser un proceso continuo y diario. Por eso, es importante aplicarse protección solar siempre que preveamos una exposición continuada, por encima de los 15 minutos, y no sólo cuando vamos a realizar deporte en el exterior, por ejemplo. Por supuesto, esto no implica que se desaconseje, en ningún caso, la exposición solar pues su radiación también contribuye a sintetizar la vitamina D3, fundamental, por ejemplo, para el correcto funcionamiento y estado de los huesos, siendo favorable una exposición de entre 10 y 15 minutos todos los días –siempre que se eviten las horas del mediodía, entre las 12h y las 17h-.

También es muy importante, si se va a tomar el sol de forma prolongada, utilizar una adecuada protección para los ojos, como gafas de sol homologadas, ya que según estimaciones de la OMS, el 20% de los casos de ceguera por cataratas pueden ser debidos a una excesiva exposición a los rayos ultravioleta.

Según la SEME, estas son las principales recomendaciones para mantener una piel sana:

  • Evitar las quemaduras solares.
  • Usar una crema con factor de protección alto cuando se esté al aire libre, también en el invierno. En nuestra tienda puedes adquirir el Fotoprotector Solar de Medical Beauty, de factor 50 y resistente al agua.
  • Usar prendas de vestir holgadas y que puedan cubrir zonas más sensibles de la piel, así como sombreros cuando sea necesario.
  • La buena nutrición y el consumo de líquidos suficientes también son de gran ayuda, pues la deshidratación aumenta el riesgo de lesión en la piel. Algunas veces, las deficiencias nutricionales menores pueden ocasionar erupciones, lesiones cutáneas y otros cambios de la piel incluso si no se observan otros síntomas.
  • Mantener la piel humectada con lociones y otros humectantes. No usar jabones con mucho perfume. No se recomienda el uso de aceites de baño.

Consecuencias de una exposición solar prolongada sin protección

Los trastornos de la piel son tan comunes en todos los adultos mayores que, a menudo, es difícil diferenciar los cambios normales y vinculados al proceso de envejecimiento natural de aquellos otros que pudieran estar relacionados con alguna enfermedad. De hecho, más del 90% de las personas adultas mayores tiene algún tipo de trastorno de la piel; por eso, se aconseja hacer revisiones del estado de la piel de una manera regular del mismo modo que visitamos al ginecólogo/a, o al urólogo/a, o hacemos ecografías de mama o de próstata periódicamente.

En cualquier caso, ante cualquier afección repentina o el agravamiento de una anterior, la recomendación es acudir al médico con la mayor brevedad posible. Algunas lesiones pueden ser causadas por enfermedades como la arteriosclerosis, diabetes, cardiopatía, enfermedad hepática, deficiencias nutricionales, obesidad, reacciones a medicamentos o estrés; por eso, es prioritario averiguar cuál es la causa de esa afección. En la actualidad, con técnicas muy simples, como puede ser el uso de la Luz de Wood o del dermatoscopio, podemos descartar lesiones importantes de la piel, así como prever si una lesión puede convertirse en maligna o no y saber si debe derivarse al dermatólogo.

Aunque hay consecuencias inmediatas ante una exposición solar inadecuada como las quemaduras solares, los efectos de estas prácticas se evidencian, sobre todo, a medio plazo. Una exposición excesiva de rayos ultravioletas acelera el envejecimiento de la piel y, entre los signos más habituales, produce una pérdida de la elasticidad de los tejidos (elastosis), cambios en el pigmento como manchas por la edad o engrosamiento de la piel. Además de estos inestetismos, una exposición prolongada y reiterada puede influir en la aparición de neoplasias cutáneas no cancerosas (queratoacantomas) y está relacionada directamente con los cánceres de piel, incluyendo el epitelioma de células basales, el carcinoma escamocelular y el melanoma.

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