La cirugía estética puede tener más fines que el simple hecho de embellecer a aquel que se somete a ella. En algunos casos tan sólo puede tratarse de eludir a la policía.

Cirugía estética para evitar la acción de la justicia

La cirugía estética puede ser en algunos casos un pasaporte para evitar ser encarcelado. Tal ha sido el caso del ciudadano japonés Tatsuya Ichihashi, de 30 años, considerado el asesino de la británica Lindsay Hawker, profesora de inglés en dicho país, a la que acosó hasta matarla.

Cuando la policía intentó tomarle declaración, éste desapareció sin dejar ni rastro. El fugitivo siguió sin ser encontrado hasta que levantó sospechas en una clínica de cirugía estética debido a sus extrañas peticiones. Por este motivo, la clínica se puso en contacto con la policía, proporcionando de esta forma fotos actuales del criminal que permitieron que fuera detenido.

Una nueva apariencia para el criminal

El presunto asesino había pasado varías veces por el quirófano con el fin de variar sus rasgos y evitar ser descubierto. Entre las operaciones a las se había sido sometido destacan una epicantoplastia (con el fin de cambiar la forma de sus ojos), rinoplastia, pómulos y labios. Tras la intervención su rostro cambió considerablemente y a pesar de que se ofreciese una recompensa de 10 millones de dólares nadie le había reconocido pues además, actuaba con un pasaporte falso.

La nueva apariencia que le otorgó la cirugía estética dio al criminal una nueva identidad que le permitió moverse a su antojo sin temor a ser reconocido.

Montesinos y su cambio de rostro

El ex asesor peruano Vladimiro Montesinos, prófugo de la justicia, también se sometió a operaciones de cirugía plástica con el fin de cambiar su rostro y no ser capturado. En dichas operaciones se cambiaron fundamentalmente el eje de los ojos y de la nariz y se trato de modificar la barbilla. Está última operación estética no se pudo realizar ante la negativa del ex asesor de afeitarse la barba, la cual le servía para confundir a la gente que le perseguía. Según diversas informaciones el prófugo de la justicia se operó en el Instituto Diagnóstico de San Bernardino por el cirujano Lorenzo de Sicilia quien aseguró no saber a quien en realidad estaba operando. La intervención consistió en un cambio total de la nariz y la forma de los ojos.

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