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El masaje facial es un conjunto o combinación de manipulaciones idóneas efectuadas y adaptadas a la zona de la cara y craneo.

Protocolo a realizar y consideraciones para un buen masaje facial

Debe ser un masaje relajante para reducir el nivel de tensión que sufre el organismo y permitir al cuerpo que vaya buscando sus propios recursos. Por tanto, deberemos trabajar con un ritmo lento, sobre todo al inicio del masaje. El masaje será monocorde, sin brusquedades, para no alterar al paciente. Durante el masaje  habrá muy pocos cambios de intensidad y de ritmo. La velocidad será lenta y progresiva, podemos  intensificarla, pero en general realizaremos un tratamiento que se caracterizará por su lentitud y su presión de leve a media, ya que lo que pretendemos es sedar el Sistema Nervioso Periférico.

Las manipulaciones  que usaremos serán: técnicas suaves como kinesis, pases neurosedantes, fricciones suaves, amasamientos digitales, ambo pulgares, alternantes, vibraciones muy superficiales, con poca profundidad. En algunas partes del cuerpo usaremos vasoconstricciones y drenajes, sobre todo al inicio del tratamiento, para facilitar la eliminación de toxinas.

El automasaje facial y su protocolo

Otra manera de trabajar el masaje facial es aplicándolo en uno mismo, y se llama automasaje. A continuación detallamos un protocolo de aplicación de automasaje facial:

1. Comienza por encima de los pechos (área del decolette), con movimientos ascendentes (jamás descendentes). Utiliza las yemas de los dedos y ambas manos sin ejercer presión.

2. En el cuello continua con los movimientos ascendentes usando las yemas de los dedos. En el cuello puedes utilizar los nudillos de los dedos. Debe ser un masaje suave y relajante. Cuando llegues a la parte superior del cuello usa todos los dedos, juntos, y con las palmas hacia abajo masajea de forma suave.

3. Comienza a deslizar los dedos sobre tu rostro, buscando la dirección de los músculos. Usa movimientos ascendentes, y hazlo sin ejercer mucha presión. Desliza las manos usando las yemas de los dedos, siguiendo la dirección del músculo. Puedes usar movimientos largos o rotativos, pero siempre ascendentes.

4. En la frente busca el centro, y masajea con las manos, siempre utilizando las yemas de los dedos, con movimientos hacia las sienes.

5. Alrededor de los ojos busca el hueso y da pequeños golpecitos con las yemas de los dedos, abre tus dedos y masajea el parpado y alrededor del hueso con movimientos ascendentes.

6. La nariz, cruza tus dedos entre si, frente a tu cara, luego con los pulgares a ambos lados de la nariz comienza a frotar haciendo círculos en forma ascendente.

7. Coloca tus manos de manera que tus pulgares queden arriba de la oreja a ambos lados y tus dedos índices en medio de la frente y ejerce un poco de presión.

8. Date pequeñas palmaditas en el rostro… y eso es todo!

Ahora ya estás lista para aplicarte cualquier tratamiento, ya sea crema, mascarilla o exfoliante, o para irte directamente a dormir.

Por Maria Martrat, profesora de Masaje Terapéutico y Directora de la escuela Vipassana.

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