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Tal vez la primera referencia que tenemos del bruxismo sea en la Biblia: “vendrá el llanto y el crujir [...] y rechinar de dientes”. No hay unanimidad en cuanto a su causa exacta, pero en muchas personas el agente desencadenante es el estrés.

En 1902 Karolyi, uno de los pioneros en la investigación en este campo, mencionaba que prácticamente todos los seres humanos en algún período de su vida ejercían una fuerza anormal en su sistema masticatorio. Lo normal es contactar los dientes entre 4 a 10 minutos durante 24 horas. Una persona con bruxismo puede hacerlo 4 horas, preferentemente durante la noche. Un diente al contactar con su antagonista normalmente lo hace con una fuerza puntual de 10 a 35 Kg por diente. Una persona con bruxismo llega a usar 150 a 300 Kg de carga puntual al tocar un diente con otro.

Etiología del bruxismo

A lo largo de los años, la etiología del bruxismo ha estado rodeada de una gran controversia. Por su complejidad, la naturaleza y la causa del bruxismo han sido discutidas y analizadas por numerosos autores. Y al parecer en lo que están de acuerdo la mayoría es en que el motivo principal de dicha afección es la sobrecarga psíquica, la ansiedad y la tensión emocional, tanto en niños como en adultos.

El bruxismo es un trastorno que consiste en rechinar o apretar los dientes, principalmente los posteriores (molares). La fuerza que se produce al apretar los dientes, ocasiona presión e inflamación de los músculos, de los tejidos y de otras estructuras que rodean la mandíbula, alterando, en muchas ocasiones, la función de la articulación temporomandibular.

Además puede producir dolor muscular facial, cefalea en región temporal, dolor de oído, lesiones en los dientes y en la propia articulación mandibular. Muchas de las personas que aprietan los dientes también los rechinan, esto significa juntarlos y deslizarlos, generalmente haciendo un movimiento oblicuo hacia adelante y hacia atrás. Esta acción puede hacer que los dientes se desgasten, además produce un sonido muy molesto sobre todo durante la noche. Al igual que sucede cuando se aprietan los dientes, rechinarlos puede ocasionar dolor mandibular y otros problemas.

El bruxismo en niños ha sido atribuido a todo tipo de trastornos, desde situaciones de estrés emocional, hasta alergias, deficiencias nutricionales, posición al dormir y típicamente a parásitos, aunque la relación causa-efecto es inexistente.

Los que apoyan las teorías psicológicas aseguran que la ira, el temor, la agresión, el estrés y la frustración pueden favorecer su desarrollo.

Aunque el estrés emocional no es el único que influye en la afección. Algunas medicaciones pueden aumentar los episodios bruxísticos. También algunos estudios sugieren que puede haber una predisposición genética al bruxismo. En otras investigaciones se ha indicado la existencia de una relación entre el bruxismo y los trastornos del SNC. Se sospecha, además, que puede deberse a un déficit de magnesio, ya que este metal desempeña un papel vital en la función del nervio y el músculo. Otros estudios apuntan a: tipos de personalidad, alergias, deficiencias nutricionales, maloclusiones, manipulaciones odontológicas, introducción de sustancias extrañas en la boca, drogas, deficiencia en la propiocepción oral y alcohol.

El hecho de que en el bruxismo exista dolor y otros problemas se debe a una mezcla de factores en el que concurren: el nivel de estrés que se experimente, la fuerza y duración del hábito de apretar y rechinar los dientes, de si los dientes están desalineados, de la postura, la capacidad de relajación, la dieta, los hábitos al dormir y otros factores. En cada persona probablemente es diferente.

Por lo general pueden aparecer:

  • Dolor o inflamación de la mandíbula.
  • Cefalea temporal.
  • Dolor de oído (en parte porque las estructuras de la articulación temporomandibular están muy cerca del canal auditivo y en parte debido a un dolor muscular referido, es decir, un dolor que se percibe en un lugar diferente a donde se origina realmente).
  • Fatiga o rigidez de músculos masticatorios al amanecer, noche o matinal.
  • Desplazamiento discal con o sin reducción Témporo- Mandibular al amanecer.
  • Dientes hipersensibles.
  • Ansiedad, estrés y tensión.
  • Insomnio, depresión, trastornos alimentarios.

Signos y exámenes

Por medio de un examen es posible descartar otros trastornos que pueden causar un dolor mandibular o un dolor de oído similares, incluyendo trastornos del oído como infecciones del oído, disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) en sí misma y trastornos dentales. O el Síndrome de Dolor Miofacial en el paciente opta por hábitos de bruxismo. La persona puede tener antecedentes de estrés y ansiedad significativos.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son: reducir el dolor, prevenir el daño dental permanente y disminuir el comportamiento de rechinar los dientes lo más posible.

Conductual

  • Reducir toda actividad durante la 2ª mitad del atardecer.
  • Descansar 60 a 90 minutos antes de dormir.
  • No pensar o discutir intensamente, separarse de las actividades diurnas, antes de dormir.
  • Mantener buen estado físico, no se aconsejan ejercicios físicos extremos después de las 18 h.
  • Evitar alcohol, café, té, 3 horas antes de dormir, así como comidas copiosas.
  • No fumar después de las 19 h, pues la nicotina aumenta el tono muscular y los despertares, de hecho el fumar se considera un factor de riesgo.
  • Establecer un ambiente de sueño favorable, agradable y tranquilo, cama agradable, silencio, 18º C, con aire fresco.
  • Relajar los músculos faciales y mandibulares durante todo el día, para que de esta manera la relajación facial se convierta en un hábito.
  • Masajear los músculos del cuello, de los hombros y de la cara, y buscar cuidadosamente nódulos pequeños y dolorosos, denominados puntos desencadenantes, que pueden referir el dolor a lo largo de la cabeza y la cara.
  • Aprender ejercicios de estiramiento de fisioterapia para ayudar a recuperar el equilibrio normal de la acción muscular y articular a cada lado de la cabeza.
  • Aplicar hielo o calor húmedo en los músculos de la mandíbula inflamados. Cualquiera de las dos terapias puede tener un efecto beneficioso.
  • Evitar comer alimentos duros como nueces, dulces o filetes.
  • Beber mucha agua todos los días.
  • Tratar de reducir el estrés diario y aprender técnicas de relajación.
  • Dormir bien.

Ortopédico

Para evitar el daño en los dientes, desde los años 30, se han utilizado aparatos o protectores para la boca (férulas de descarga). La férula puede ayudar a proteger los dientes de la presión que se ejerce cuando se rechinan. Existen diferentes tipos de férulas; algunas de ellas encajan en la parte superior de los dientes y otras en la parte inferior. Estos aparatos pueden estar diseñados para mantener la mandíbula en una posición más relajada o para alguna otra función.

Recientemente y con un gran éxito se ha utilizado un dispositivo denominado NTI, este sólo se ajusta sobre los dientes antero superiores es pequeño y muy estético, permitiendo su uso durante todo el día, manteniendo todos los dientes posteriores (molares) completamente separados, debemos recordar que toda la acción de rechinamiento de los dientes se ejecuta en ellos. Con el uso del NTI, el único contacto que se hace es entre la férula y un diente antero inferior.

Como siguiente paso después de la terapia de la férula, el ajuste ortodóncico en el patrón de mordida puede ser beneficioso para algunas personas. La cirugía debe considerarse como último recurso.

Farmacológico

  • Benzodiazepinas, ciclobenzaprina, relajantes musculares (clormezanona), disminuyen la actividad motora relacionada al bruxismo en relación al sueño, pero se contraindican a largo plazo por la somnolencia diurna. La acción hipnótica de las benzodiazepinas alarga el tiempo total de sueño, especialmente la etapa 2 del sueño NO REM, sin embargo acortan la etapa de sueño REM, así se altera el reposo psíquico, y el bruxismo puede continuar en las etapas de sueño NO REM.
  • Antidepresivos tricíclicos, disminuyen la duración del sueño REM, aumentan el sueño NO REM 1 y 2, donde ocurre el 80% de los eventos bruxísticos sin depresión.
  • Fluoxetina y sertralina (inhibidores de recaptación de serotonina), inducen trastornos motores complejos y no está confirmada como tratamiento.
  • Fármacos relacionados con la dopamina. Está descrito el bruxismo iatrogénico, secundario al uso de antidopaminérgicos crónicos, mientras la L dopa/ benserazida ha disminuido el bruxismo en individuos sanos. Aún así tienen muchas reacciones adversas y requieren de confirmación, se recomienda su uso muy cuidadosamente.
  • Antagonistas beta- adrenérgicos (propanolol), se requiere más estudio, pues se han confirmado casos de desórdenes del comportamiento REM, insomnio y apnea del sueño.
  • Toxina botulínica, con eficacia y seguridad desconocida. Se ha propuesto el uso de toxina botulínica (BTX A), fármaco efectivo en el tratamiento de varios desórdenes motores, en bruxismo, en casos que no responden a ningún otro tratamiento médico – dental.

Existen otros métodos para ayudar a que las personas abandonen el hábito de rechinar los dientes, sobre todo tratamientos psicológicos. Estos métodos son más efectivos cuando los dientes se rechinan durante el día. En algunas personas, la relajación y la modificación de los comportamientos diarios son suficientes para reducir el bruxismo nocturno.

Los niños pequeños requieren un tratamiento diferente al de los adultos. El daño en sus dientes puede ser transitorio y en muchos casos se resuelve espontáneamente, afectando a los dientes primarios y no los permanentes.

Dado que este hábito desaparece espontáneamente con el crecimiento y con la erupción de los dientes permanentes, no está indicado ningún tratamiento. En los casos que ocasione molestias o se detecte un desgaste de los dientes, bastará con la visita al odontopediatra.

A los niños, en general, se recomienda evitarles el ejercicio demasiado agotador, los juegos bruscos y los programas de televisión violentos. Es aconsejable, además, un baño por la noche, para ayudarles a relajarse; así como cambiarles de posición mientras duermen si se detecta que están rechinando los dientes. Con frecuencia estas medidas tienden a controlar el problema.

Clasificación

  • bruxismo céntrico: se refiere a apretar en un punto determinado ambas arcadas dentarias con mínimos movimientos excéntricos.
  • bruxismo excéntrico: se produce la destrucción del borde incisal, que suele ser uno de los primeros signos de la enfermedad, al desarrollar movimientos parafuncionales más amplios que interesan en su recorrido a los determinantes de la guía anterior.

En función del estado de vigilia o sueño en el momento de su aparición:

  • bruxismo diurno (bruxismo de esfuerzo) cuando el comportamiento bruxista se observa en vigilia. El diurno, que generalmente adopta la forma de presión, incluye a los músculos masetero y temporal.
  • bruxismo nocturno (de no esfuerzo) cuando se produce durante el sueño, se considera como un tipo de parasomnia. El bruxismo nocturno se clasifica a su vez en: bruxismo en fase de sueño REM y no-REM, pudiendo ambos asociarse, además, con trastornos respiratorios. Si bien la población normal tiene pequeños episodios de bruxismo nocturno, los de los bruxistas se detectan aproximadamente cada 20 minutos a lo largo de todo el sueño, y tienen una duración superior a 6 segundos. El bruxismo nocturno, que adopta la forma de rechinamiento, implica los músculos: masetero, temporal, pterigoideo lateral y medial.

Algunos estudios indican que se dan más episodios de bruxismo al dormir tendidos de espalda. Los individuos con bruxismo tienen más movimientos corporales durante el sueño que quienes no lo hacen, especialmente los de corta duración (menos de 5 seg).

Algunos autores defienden que los dos tipos de bruxismo son trastornos independientes, tanto por su etiología como por sus características de conducta; el nocturno se diferencia del diurno en que las personas tienden a rechinar sus dientes en lugar de apretarlos y la acción como tal es más bien rítmica y genera sonidos. Algunos signos, aunque aparezcan con más frecuencia en uno de los tipos determinados, también pueden manifestarse en el otro, tal y como ocurre con el apretar de los dientes, más habitual, aunque no exclusivo, del bruxismo diurno.

Epidemiología

Numerosos estudios efectuados durante las últimas décadas sustentan la idea de que el bruxismo es uno de los desórdenes funcionales que más prevalecen como complejos y destructivos. Sin embargo, hay que tener presente que todos tenemos a lo largo de la vida pequeños períodos de bruxismo nocturno. Y que entre un 80 y un 90 % de la población infantil presenta algunos de los signos o síntomas habituales en el bruxismo.

Se estima que entre un 5% y un 20% de la población presenta bruxismo, y que se diagnostica en el 20-30% de los pacientes que solicitan tratamiento estomatológico. Los exámenes bucales han demostrado que el 78% de los adultos muestran signos y síntomas de la afección, y aunque es más frecuente hallar personas con actividad muscular nocturna algunos individuos sólo presentan actividad diurna.

El bruxismo ocurre principalmente en la segunda fase del sueño no se relacionada con ningún contenido mental, y sí con un aumento de la frecuencia cardíaca y movimientos corporales.

La edad también se considera un factor condicionante. Suele aparecer en niños entre los 4 y 6 años y tiende a disminuir con la edad, después de que erupcionan los molares permanentes y los dientes incisivos. Sin embargo, otros autores lo asocian directamente con los trastornos temporomandibulares en la población infantil.

Puede persistir en la edad adulta, no hay diferencias entre sexos y 1 de cada 5 pacientes con bruxismo tiene síntomas de dolor orofacial. La prevalencia más alta se encontró en asiáticos, intermedia en euroamericanos e hispanos y la prevalencia más baja en afroamericanos.

Aunque las estadísticas son difíciles porque o bien muchas personas no se dan cuenta de su hábito o lo ocultan por vergüenza. Desde luego para una cuarta parte de la población apretar los dientes parece ser algo habitual. Y es que la sociedad vive en un constante estado de crispación y estrés que se refleja en las mandíbulas de sus ciudadanos. Aunque esto les produzca, a la larga, dolor.

¡Habrá que aprender a relajarse y a tomarse la vida con mucha más calma! spot

Cuando se aprietan los dientes
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