Los medios de comunicación informan de lo dañino que es el tabaco para nuestra salud desde prácticamente casi todos los puntos de vista. La situación se complica además, si la persona fumadora pretende someterse a una operación de cirugía estética.

Fumar y cirugía estética

Una de las principales recomendaciones de los médicos antes de realizar una operación de cirugía estética es la de eliminar el consumo de tabaco o al menos de reducirlo.

De todos es sabido que el tabaco produce envejecimiento prematuro de los tejidos, empeora la salud, y está relacionado con la aparición de numerosos cánceres y enfermedades cardiovasculares. Además, por si esto fuera poco, la persona fumadora debería de dejar de fumar, al menos dos semanas antes de someterse a una operación de cirugía estética ya que si no lo hace, podría poner en peligro su poder de recuperación tras la intervención y el propio éxito de la cirugía.

Posibles infecciones

El abandono del tabaco antes de una operación de cirugía reduce considerablemente la aparición de posibles infecciones y evita que se produzcan alteraciones a la hora de cicatrizar. No hay que olvidar, que el tabaco, dificulta en gran medida una correcta cicatrización, ya que impide la llegada de oxígeno y nutrientes a la zona intervenida. Por lo tanto y como resultado: si no hay un correcto riego de los vasos sanguíneos tampoco puede haber una óptima recuperación de los tejidos.

El tabaco y la óptima recuperación de los tejidos

En la actualidad muchos cirujanos se muestran partidarios de interrumpir el tabaco o de eliminar su consumo antes de intervenciones de este tipo, con el fin de poder asegurar resultados óptimos. Los especialistas declaran que es importante seguir estas pautas sobre todo a la hora de realizar cirugías con cicatrices de gran tamaño como son la abdominoplastia o la reducción mamaria. Por poner un ejemplo, el doctor Bostwick en su tratado de Mamoplastia (2001), afirma que en determinados casos de reducción mamaria el consumo de tabaco en la fase posterior a la operación puede ocasionar la pérdida de la areola-pezón y contribuir a una cicatrización imperfecta de las incisiones realizadas así como la aparición de necrosis.

Se considera por lo tanto de suma importancia tener en cuenta este tipo de recomendaciones a la hora de someterse a operaciones de cirugía estética para conseguir una recuperación adecuada de los tejidos y evitar posibles riesgos y mala cicatrización.

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