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Un estudio dirigido por el Capítulo Español de Flebología alerta sobre la temprana aparición de síntomas en la población adolescente de entre 13 y 16 años.

Los hábitos de vida acrecientan el riesgo de aparición de una patología venosa en menores de 16 años. Ésa es una de las conclusiones más significativas del estudio de campo dirigido por el vicepresidente del Capítulo Español de Flebología, Vicente Ibáñez, en una población de más de cuatrocientos alumnos de tercera y cuarta de secundaria de la provincia de Almería. “El consumo de alcohol, la falta de actividad física y una presencia significativa de sedentarismo son señales rotundas que incrementan el riesgo de aparición de una patología venosa en menores de 16 años”.

Si bien el especialista admite que “es necesario realizar un estudio de campo de mayor profundidad -entre cinco y seis mil personas- para hablar de un fenómeno epidemiológico”, algunos de los datos extraídos de la investigación son elocuentes: los jóvenes de entre 13 y 16 años pasan sentados más de nueve horas diarias de media. No obstante, a juicio del Capítulo Español de Flebología se impone la necesidad de “recomendar a las Administraciones centrales y autonómicas que pongan en marcha programas de prevención y de detección temprana de patologías venosas. El estudio”, afirma el experto, “orienta a la comunidad científica hacia la consideración de la presencia de signos alarmantes en edades más precoces de las valoradas hasta la fecha”.

No es asunto baladí. Vicente Ibáñez asegura que “si no se ataja esta tendencia en su fase incipiente, cuando todavía sólo se aprecian los signos, en diez años el problema puede cronificarse en un porcentaje significativo de la adolescencia española. Antes de que se convierta en un problema serio para el gasto sanitario han de tomarse medidas, sobre todo el campo de la educación, orientadas hacia el cambio de hábitos”.

El estudio coordinado por Vicente Ibáñez ha llamado la atención de la comunidad científica. “Si bien hasta ahora se achacaba la aparición de los primeros síntomas de una patología venosa al desarrollo de la masa muscular del individuo, esta investigación introduce una variante. La llegada de la primera menstruación y los cambios hormonales que se producen en esa franja de edad estudiada también parecen ejercer su influencia en la salud venosa”.

La comunidad científica estima que el origen de las patologías venosas tiene factores que predisponen como la herencia o malformaciones congénitas y factores desencadenantes como son los cambios hormonales (embarazos sucesivos, anticonceptivos y menopausia, entre otros). Además han de considerarse la falta de ejercicio, la obesidad, los traumatismos o una exposición muy prolongada en la misma posición, bien sentado a bien de pie.

En este sentido, Vicente Ibáñez entiende que “con la llegada del curso escolar los hábitos se convierten en rutinarios y más prolongados, lo que incrementa el riesgo de aparición de los primeros signos de insuficiencia venosa crónica, una cuestión que ha de valorarse haciendo hincapié en la ruptura de esas costumbres nocivas como mecanismo de prevención”.

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