Desde la primera relación sexual una mujer puede entrar en contacto con el virus del papiloma humano, un patógeno que se muestra muy activo hasta la edad de 26 años de ahí que se recomiende su vacunación hasta esa edad, en la que es 100% eficaz
En España la vacuna contra el VPH fue autorizada para ser comercializada en Septiembre de 2007. En la actualidad algunas comunidades autónomas la están incluyendo ya en el calendario de vacunación del sistema nacional de salud.
Según los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades de los Estados Unidos (CDC), hacia los 50 años más del 80% de las mujeres estadounidenses contrae al menos uno de los tipos de VPH genital. El VPH genital es la infección más común de trasmisión sexual en E.E.U.U. El virus del papiloma humano está asociado con el desarrollo del cáncer cervical –cáncer del cuello de útero- y las verrugas genitales. Está infección pasa generalmente desapercibida pues no produce síntomas.
El VPH es un virus que se transmite a través del contacto genital (sexo vaginal o anal). El VPH puede afectar los genitales de los hombres (pene, ano) y de las mujeres (el cuello del útero, la vagina, y el ano). Aunque muchas personas no saben mucho sobre este patógeno, no se trata de un virus nuevo. En la mayoría de los casos no produce síntomas y desaparece por si sólo.
Cualquier persona que tenga contacto genital con otra persona puede contraer VPH genital. Este puede permanecer inactivo durante mucho tiempo antes de manifestarse, por lo que se puede padecer tras largos años de haberse producido el contagio.
Se conocen más de 100 tipos de este virus del cual se sabe que 37 clases son trasmitidas a través del contacto sexual y que llegan a ser muy frecuentes entre las poblaciones adultas. La mayoría de ellos no producen síntomas exceptuando los llamados 6 y11 que ocasionan verrugas genitales fácilmente apreciables.
Los tipos de VPH 16 y 18 son responsables juntos, del 65% de los cánceres cervicales. El tipo 16 causa cánceres vaginales, de pene, anales y de cuello de útero.
En general, los tipos de VPH se dividen en virus de bajo riesgo y virus de alto riesgo.
Los tipos de VPH llamados de bajo riesgo son aquellos que no implican ningún riesgo de cáncer. Entre ellos figuran aquellos tipos que provocan verrugas genitales las cuales son crecimientos anormales del tejido de la piel en la zona genital. Éstas pueden ser elevadas, planas, pequeñas o grandes y en la mayoría de los casos no causan dolor. Este tipo de verrugas aunque no se traten puede llegar a desaparecer. En ningún caso darán lugar a cáncer.
Se trata de los VPH genitales que de alguna manera se asocian con el cáncer cervical. En algunos casos este tipo de VPH también se encuentra asociado al cáncer anal.
Normalmente el virus del papiloma humano de alto riesgo no causa problemas de salud a no ser que éstos produzcan cambios celulares. Estos cambios pueden dar lugar a cáncer si no son convenientemente tratados. El cáncer cervical es sin lugar a dudas, el problema más grave producido por el virus del papiloma humano.
En el caso de que los virus de estos tipos asociados al cáncer no sean eliminados y permanezcan en las capas profundas de la piel y mucosas genitales, estos podrían dar lugar a lesiones pre-cancerosas las cuales tendrían que ser eliminadas quirúrgicamente para que no llegasen a evolucionar en cáncer.
El VPH produce otros tipos de afecciones o enfermedades de tipo cutáneo.
La única manera posible sería la de no tener relaciones sexuales –abstinencia. En el caso de tener una vida sexual activa se debe mantener una relación con una persona que no haya tenida muchas parejas y guardar fidelidad. Por otro lado, nunca se debe de interpretar el VPH como una señal de infidelidad ya que el virus puede permanecer durante muchos años en el cuerpo humano sin manifestarse.
Recientemente se ha acordado en España realizar la vacunación sistemática en adolescentes de 11 a 14años contra el VPH según se apruebe en el calendario de cada comunidad autónoma.
Este hecho ha recibido el apoyo de las comunidades científicas españolas. La vacuna se aplicará en tres dosis separadas por un intervalo de dos meses entre la 1ª y la 2ª dosis y de cuatro entre la 2ª y la 3ª. Esta vacuna evita el patógeno de VPH –que se manifiesta más activo hasta la edad de 26 años- que es responsable del cáncer del cuello de útero y de otras lesiones genitales pero en ningún caso se la debe de identificar como una vacuna contra el cáncer pues se generarían falsas expectativas.
En la actualidad los dos productos que se comercializan son el Gardasil y el Cervarix. Ambas vacunas tienen como objetivo los VPH de alto riesgo más común, los tipos 16 y 18 que causan cerca del 70º del cáncer cervical. Estas vacunas están diseñadas para provocar la respuesta de los anticuerpos que neutralizan el virus.
Para prevenir un cáncer cervical es de vital importancia que las mujeres se sometan a pruebas rutinarias de Papanicolaou. Esta prueba conocida también con el nombre de citología detecta los cambios en las células en etapas tempranas con el fin de que puedan ser tratadas antes de llegar a convertirse en cáncer. La citología también detecta el cáncer en su etapa inicial y permite que éste sea tratado sin suponer un riesgo de vida para la vida del paciente. Las mujeres deben someterse a esta prueba de forma regular pues este tipo de patología no presenta normalmente sintomatología. Así, cualquier mujer que mantenga o haya mantenido relaciones sexuales puede en algún momento de su vida padecer un cáncer cervical.
En la actualidad existe también la prueba del ADN del VPH la cual se utiliza sólo para detectar el VPH genital en el cuello uterino. El médico la solicita en la mayor parte de los casos cuando se observan resultados anormales en las citologías.
Los hombres son los portadores de este patógeno. Sin embargo, aunque el VPH genital es común entre los hombres heterosexuales, raros son los casos en los cuales ocasiona complicaciones graves. No existe prueba aprobada de VPH para hombres aunque es posible testear el ADN del VPH masculino. Se aconseja no obstante, que aquellos hombres que reciban sexo anal se realicen la prueba de Papanicolaou rutinaria en especial aquellos que estén infectados de HIV.
Hasta el momento no se sabe con certeza qué tipo de protección ofrecen los preservativos frente a este patógeno. Estudios recientes hacen pensar que las áreas que no son cubiertas con el preservativo están expuestas al virus. Sin embargo se puede decir que su uso puede reducir el riesgo de padecer cáncer cervical y verrugas genitales.
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