Cirugía Reconstructura
Emplean los hueso de la cabeza como injertos para la reconstrucción de un rostro desfigurado
Requiere un abordaje integral de toda la parte afectada que trate en conjunto la
recuperación funcional y estética.
- El proceso de reconstrucción se completa en dos años.
- Los accidentes de tráfico y de bicicleta son la principal causa de desfiguración del rostro.
- Las últimas tendencias quirúrgicas aspiran a devolver al paciente su imagen anterior al accidente.
Bilbao, septiembre de 2008.- "Llega gente que parece salida de un cuadro de
Picasso". De un modo tan gráfico se expresa César Colmenero, cirujano maxilofacial y
otorrino y uno de los expertos más relevantes en la integración de la implantología
en el tratamiento de las secuelas de traumatismos faciales. Subraya el experto que
"en no pocas ocasiones, las secuelas físicas y estéticas de un traumatismo facial
-en su inmensa mayoría fruto de accidentes de tráfico- convergen. Desde este punto
de vista", matiza el especialista, "el tratamiento de los traumatismos faciales ha
de enfocarse desde una perspectiva integral que no se limite a la recuperación
funcional, sino también a la reconstrucción de la estética facial".
"En la actualidad", subraya César Colmenero, presente en el VII Simposio
Internacional de BTI Biotechnology Institute que se celebra estos días en Bilbao,
"la cirugía reconstructiva del esqueleto facial requiere de la participación de un
equipo multidisciplinario integrado por cirujanos plásticos y ortodoncistas". Por
encima de los adelantos tecnológicos como la planificación tridimensional de la
reconstrucción, el especialista mantiene que "el éxito de la reconstrucción
requiere que los expertos posean experiencia en técnicas de cirugía esquelética
craneomaxilofacial, que comprenden procedimientos orbitarios, del cráneo, y
entendimiento profundo de la intrincada anatomía del rostro, ya que sólo con estas
bases es posible encontrar vías de acceso seguras sin afectar la integridad de las
estructuras".
Las estrategias indicadas hoy en día para el abordaje de un politraumatismo facial
han evolucionado "sobre todo en la forma de pensar de los especialistas. Se trata de
reconstruir el rostro de la manera más fidedigna posible; que se asemeje lo máximo
posible al que tenía el paciente antes del traumatismo. No hay que olvidar que el
paciente guarda en su memoria la imagen de cómo era antes del accidente y desea
recuperarla. Incluso a veces se aprovecha la intervención para corregir algún
defecto anterior al accidente, lo que eleva el grado de satisfacción del paciente".
Para alcanzar este objetivo, las últimas tendencias apuntan a "un enfoque integral
de la operación; la reconstrucción de la órbita ocular y de la órbita de la nariz ha
de integrarse con la reconstrucción maxilar para afrontar con éxito las grandes
desfiguraciones que se presentan".
Puntualiza César Colmenero que "en ocasiones son necesarias 3 ó 4 intervenciones, de
4 ó 5 horas de duración cada una. Los porcentajes de éxito son muy elevados,
cercanos al cien por cien, salvo que se haya detectado una pérdida de tejidos
insustituibles, lo que dejaría secuelas irreversibles". Más allá de este
contratiempo, "la técnica de la reconstrucción -la osteotomía- afronta la
recuperación mediante el corte de los huesos afectados y los injertos pertinentes,
en la mayoría de los casos con injertos extraídos de la cabeza".
No es un proceso sencillo. "Por lo general la recuperación de la persona
intervenida, siempre en función del grado de las lesiones que presente, no se
completa hasta los dos años, tiempo medio estimado para la configuración definitiva
del nuevo rostro. En no pocos casos, los pacientes asumen este tiempo con la
esperanza de recuperar una seña de identidad tan característica como el propio
rostro".
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