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Al final la “ley del alcohol” se retiró. A un lado los niños y adolescentes: potenciales consumidores, al otro los intereses económicos y los que lo defienden como un bien cultural.
La retirada de la ley antialcohol deja a Elena Salgado, ministra de Sanidad, con un borrador entre las manos que pretendía salvaguardar la salud de los menores, los intereses económicos, que son muchos, al parecer han podido con ella.
Y no sólo eso, el vino es una cultura muy arraigada entre los españoles, grandes fortunas se han hecho con las vides y el miedo a que esto pueda desaparecer o a estar regulado ha puesto en “pie de guerra” a los sectores más variopintos. Juntos agricultores, productores, médicos, políticos, bodegueros, consumidores...
Al final del combate, Salgado ha perdido, los productores de alcohol han ganado y han quedado varias preguntas en el aire: ¿Necesitábamos una ley?, ¿era tan mala como para movilizar a productores, bodegueros y organizaciones agrarias?
'El vino nos da de comer, pero también somos padres y nos preocupa que nuestros hijos consuman alcohol'. Con esta frase intenta explicar uno de los negociadores de las organizaciones agrarias que no sólo les movían los intereses económicos, sino la necesidad de distinguir el vino del resto de las bebidas alcohólicas y evitar la publicidad y la promoción negativa de la bebida frente a adolescentes potenciales consumidores. A pesar de ello, las cifras hablan: España es el mayor productor de vino de Europa por extensión (1,2 millones de hectáreas), el sector emplea a 60.000 personas y factura 5.000 millones de euros. Además, es el tercer productor de cerveza de Europa y el noveno del mundo.
La retirada del proyecto promovido por la ministra de Sanidad cierra también el debate abierto sobre la actividad de promoción y publicidad de los productos alcohólicos, muy presente en eventos de carácter deportivo, y en los medios de comunicación. En 2005 los productores de cerveza, espirituosos, coñac brandy y licores gastaron 128,5 millones de euros en publicidad, según la consultora Infoadex.
El Anteproyecto de Ley estaba respaldado por más cien mil profesionales sanitarios y por un Informe del Plan Nacional sobre Drogas.
El informe sobre los efectos del consumo de alcohol en la salud subraya precisamente los daños neuronales que puede ocasionar esta sustancia entre los menores. En concreto, se pone de relieve que los "atracones" de fin de semana, basados en un consumo de alcohol intenso y recortado en el tiempo, tienen efectos neurológicos sobre la memoria y el aprendizaje igual que los consumos crónicos, según demuestran estudios recientes. Se considera un "atracón" consumir cinco o más bebidas en una sola ocasión o en un breve espacio de tiempo.
Según la Dra. Marta Torrens, miembro de la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, el cerebro es "inmaduro" hasta alrededor de los 18 años, por lo que "la acción de cualquier producto tóxico, incluido el alcohol, cambia la plasticidad de las neuronas y la lesión que produce es mucho mayor". La edad de inicio es a los 12-13 años, "casi niños" y su cerebro "es mucho más sensible a que el alcohol le haga daño".
Salgado destacó que en el caso de los menores "no existe consumo moderado" y debe ser "cero". En el caso de los adultos, los consumos de riesgo empiezan a partir de las cinco unidades estándar al día (una copa de cerveza o vino) en el caso de los hombres o tres en las mujeres (28 en hombres y 17 en mujeres a lo largo de la semana). El peligro, insistió la Dra. Torrens, depende de la cantidad que se consuma.
"El riesgo no es el tipo de alcohol, sea vino, cervezas o destilados, sino la cantidad en que se toma", señaló Salgado. En cuanto a los supuestos efectos protectores relacionados con el alcohol, señaló que tiene que ver con las cantidades de consumo, no con la bebida que se toma, dijo la Dra. Torrens. Según este informe, un 10% de los bebedores desarrolla adicción al alcohol y, de ellos, un 4% lo harán a los cinco años de inicio. En el estudio se subraya asimismo que el consumo de alcohol en España tiene un coste global en torno a los 3.800 millones de euros.
España es uno de los países donde el consumo de bebidas alcohólicas y los problemas relacionados con el mismo tienen gran importancia. Somos uno de los primeros productores y también somos uno de los primeros países consumidores. En el año 2003, España ocupaba el sexto lugar en el ranking de consumo mundial de alcohol, con 10 litros de alcohol puro per cápita. Prácticamente toda la población española ha probado alguna vez en su vida alguna bebida alcohólica, más de las tres cuartas partes ha bebido alcohol en el último año, casi el 65% lo había hecho en el último mes y el 15% lo hace diariamente. Los bebedores de riesgo representan el 5,5% de la población española de 15 a 64 años de edad.
Estos datos de la última Encuesta Domiciliaria de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, que se obtuvieron entre noviembre de 2005 y abril de 2006, señalan con toda claridad la elevada prevalencia del consumo de alcohol en nuestro país y el arraigo social de este hábito que, entre nosotros, ha adquirido visos de completa normalidad.
Según datos de la última Encuesta Domiciliaria sobre Drogas realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), el alcohol es la droga psicoactiva de consumo más extendido en España.
La adolescencia es una etapa de máxima vulnerabilidad frente a las adicciones. Los efectos nocivos de cualquier sustancia tóxica son más perjudiciales en un organismo que está en pleno proceso de desarrollo que en uno adulto. Cuanto antes se empieza a consumir alcohol, más pronto aparecen los efectos tóxicos de esta sustancia y su pronóstico empeora.
La OMS (Organización Mundial de la Salud), realizó estudios que demuestran la influencia negativa del licor cuando es consumido por las mujeres embarazadas. El daño no se presenta en la mujer, sino en el feto que se está gestando dentro del útero. Los daños más frecuentes en el feto son:
Cualquier cantidad de alcohol, por mínima que sea, puede poner en riesgo el desarrollo del feto, produciendo deficiencias mentales y físicas. Según la doctora María Luisa Martínez, médica española y conocedora del tema, las bebidas alcohólicas penetran en el feto a través de torrente sanguíneo de la madre. Los daños se producen, porque la mamá elimina dos veces más rápido el alcohol de su sangre, que el bebé, forzándolo a realizar una tarea para la cual sus órganos no están preparados.
Incluso, sostiene Martínez, el alcohol puede crear una reducción en el coeficiente intelectual del bebé.
Es un grupo de defectos encontrados en el nacimiento. Los defectos son físicos y mentales, resultado del consumo de alcohol durante el embarazo. Estos defectos incluyen retraso mental, deficiencias en el crecimiento, malfuncionamiento del sistema nervioso, anomalías en el cráneo y desajustes en el comportamiento.
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año 12.000 bebés en el mundo nacen con el síndrome fetal del alcohol. Algunos síntomas no son obvios hasta que el niño cumple entre tres y cuatro años.
El síndrome puede ser descrito como un "lastre permanente" para el bebé, en el que su crecimiento es tardío, la capacidad intelectual está menguada y tienen mayores probabilidades de fallecer durante su infancia.
El Ministerio de Sanidad y Consumo se propone atajar el problema y para ello ha lanzado un borrador de Anteproyecto de Ley de medidas sanitarias para la protección de la salud y la prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores. Esta iniciativa legislativa no parece estar basada en un análisis riguroso del problema ni haber tenido en consideración la libertad de los adultos, por lo que el sector vitivinícola ve con inquietud y preocupación la propuesta que, de salir adelante en los términos hasta ahora conocidos, ocasionará graves perjuicios, no sólo al sector vitivinícola, desde la producción a la distribución, sino también al conjunto de los ciudadanos adultos que verán coartada su libertad cuando pretendan, por ejemplo, continuar ejerciendo un consumo moderado y responsable del vino.
El vino, fruto de la viña y del trabajo del hombre, no debe considerarse como un simple bien de consumo, es un valor de nuestra civilización y un índice de la calidad de vida. Constituye un elemento básico y una de nuestras señas de identidad desde el punto de vista histórico, cultural, social y territorial, aparte de sustentar la economía y el tejido socioeconómico en numerosas comarcas de nuestro territorio.
La cultura del vino posee un conjunto innumerable de valores positivos, de los que, para su reconocimiento, ahora se destacan aquellos que merecen una especial atención:
La Leadership to Keep Children Alcohol Free (Liderazgo para Mantener a los Niños Libres de Alcohol), es una singular coalición formada por cónyuges de gobernadores, entidades federales y organizaciones públicas y privadas, es una iniciativa para prevenir el consumo de alcohol entre niños de 9 a 15 años de edad.
Las estrategias que se incluyen en esta guía fueron seleccionadas por un panel de científicos reunidos por el Instituto Nacional sobre Abuso del Alcohol y Alcoholismo, el cual forma parte de los Institutos Nacionales de Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
La iniciativa Leadership está poniendo al país en alerta sobre este problema crítico de salud pública y está movilizando la acción necesaria para prevenirlo, porque cuando las comunidades previenen sistemáticamente el acceso de menores al alcohol, divulgan y hacen cumplir las leyes relativas al alcohol y limitan la publicidad del alcohol, refuerzan el mensaje de que el consumo de alcohol entre menores es inaceptable. ![]()
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