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La Candidiasis es una enfermedad moderna que surge como resultado de ciertas innovaciones médicas relativamente recientes, tales como los antibióticos y la píldora, así como una dieta excesivamente refinada y con mucho dulce.

¿Qué es la candidiasis?

En círculos naturopáticos a esta enfermedad se le llama la «enfermedad de los dulces». La candidiasis es un tipo de infección causada por un hongo que puede manifestarse de forma cutánea o gastrointestinal y afectar al sistema respiratorio o a los genitales. Existen unas 150 especies de cándidas distintas. De todas las candidas la más frecuente es la Candida Albicans.

En realidad, estos hongos están siempre presentes en la piel y en la mucosa del tracto digestivo, genitourinario y respiratorio de la mayoría de las personas, pero se encuentran controlados por otros microorganismos no patógenos. En algunos casos se produce un desequilibrio que trae como consecuencia el aumento desmedido de su población, y es entonces cuando la enfermedad se produce y empieza a afectar a la persona.

Un mal de nuestro tiempo

No podemos negar que esta enfermedad es un mal de nuestro tiempo ya que se trata de un desequilibrio fruto de nuestro estilo de vida moderno. Jamás hemos tenido tanta abundancia de comida y a la vez, hemos estado tan desnutridos como hoy en día, y en ningún momento hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sexuales sintéticas (a través de fármacos y de la carne que comemos) y cortisona como en la actualidad. Precisamente estos factores son algunos de los más importantes que intervienen en el desarrollo de este desequilibrio.

¿Qué sucede en nuestro cuerpo?

Las levaduras están presentes en todos nosotros poco después de nacer y viven en armonía dentro de nuestro organismo. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario y su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre. También estos hongos nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias mantienen el equilibrio del pH intestinal.

Se trata por lo tanto de un hongo que no es eliminado por completo por nuestro sistema inmune, ya que forma parte de lo que denominamos flora saprofita, es decir, aquellos microorganismos que habitan en nuestro organismo de forma que nos protegen de la invasión de otros microbios más patógenos. A cambio, nosotros les dejamos convivir en nuestro cuerpo y ayudarnos por ejemplo a destruir carbohidratos mal digeridos.

Sin embargo en situaciones de debilitamiento de nuestro sistema inmune, o por el uso de forma indiscriminada de antibióticos que actúan sobre otras bacterias que mantienen a raya al hongo, se produce un crecimiento excesivo de la Candida que puede causarnos la enfermedad pudiendo llegar a ser ésta grave o incluso convertirse en crónica.

Abuso de antibióticos

De todo esto se deduce que si tomamos demasiados antibióticos nuestra flora intestinal queda aniquilada, aunque sea de momento, ya que estos medicamentos arrasan con todo lo que encuentran permitiendo la proliferación de los de hongos. No sólo en medicina asistimos a un abuso de antibióticos sino también en la alimentación de aquellos animales de los que a su vez nos alimentamos.

Por supuesto que cuando existe una infección es necesario tomar este tipo de medicamentos pero es conveniente recordar que en la sociedad actual se produce muchas veces un abuso que trae como consecuencia que nuestra flora intestinal no se equilibre adecuadamente. El abuso de antibióticos está motivado muchas veces por la demanda del propio paciente y el profesional responde con una medicación que en el 50% de los casos no es la más apropiada.

Para que los antibióticos sean realmente eficaces es aconsejable realizar previamente un análisis denominado “antibiograma” donde se pone en contacto el germen con el antibiótico y se determina cual es él más aconsejable. Pero esto no siempre es factible debido al tiempo que requiere por lo que se medica con los antibióticos denominados de “última generación” o de “último desarrollo” los cuales actúan sobre todos los gérmenes, tanto sobre los culpables de la infección como sobre aquellos gérmenes que defienden y equilibran el organismo.

En suma y en la mayoría de los casos la candidiasis nos avisa entre otras cosas, de un desequilibrio en el estado de la flora intestinal que puede ser mejorado con remedios naturales. Saber qué factores dañan la flora intestinal y cuáles la mejoran es básico para poder controlar esta enfermedad cada vez más frecuente.

Factores que dañan la flora intestinal

Existen en la actualidad una serie de elementos que condicionan el desequilibrio de la flora intestinal.

  • El prolongado y/o repetido abuso de antibióticos, medicinas corticoides y la píldora anticonceptiva.
  • Una dieta alta en azucares procesados, los cuales hacen que la candida prolifere.
  • Estado de debilitamiento del sistema inmunológico.
  • La ingesta de antiácidos y otras drogas semejantes .
  • El uso de dentaduras postizas-candidiasis oral.
  • Por otra parte, el estar embarazada también predispone a muchas mujeres a esta condición ya que altera el delicado equilibrio del PH y el nivel hormonal.

Localización del hongo

La candidiasis puede ser bien localizadas en las mucosas o la piel, o bien diseminada de forma sistémica. Las formas localizadas afectan más frecuentemente a las regiones cutáneas, principalmente pliegues, a la mucosa de la boca, la faringe, el esófago o la vagina. Las formas sistémicas se producen por diseminación a través de la sangre o por contigüidad y pueda afectar a múltiples órganos como el cerebro, el ojo, el aparato urinario o los pulmones entre otros.

¿Cómo “habita” este hongo en nuestro cuerpo?

Cuando nosotros estamos sanos, la Cándida vive (en su forma de levadura) en nuestros intestinos donde compite con otras bacterias. La mayoría de las bacterias necesitan oxigeno para vivir. Sin embargo la cándida como las levaduras no necesita oxígeno para vivir (es anaeróbica), por lo que cuando una persona muere, este hongo ocupa todas las áreas que han dejado vacantes las demás bacterias. La cándida descompone las membranas de las células y con ello da de comer a otros microbios, en concreto a los gusanos que infectan los cadáveres.

Los egipcios comprendieron esto hace miles de años y cuando querían momificar un cadáver lo primero que hacían era extraer los intestinos después de la muerte, para detener el proceso de putrefacción, embalsamando el resto del cuerpo con eucalipto y otros aceites antifúngicos para matar cualquier resto de cándida o de cualquier otro microbio.

Por lo tanto cuando este hongo invade un órgano no significa que el paciente esté a las puertas de la muerte como es de prever sino que el sistema inmunológico de la persona que lo padece tiene una batalla incesante para mantenerla bajo control, una batalla que pasara sin duda factura a su salud.

Síntomas de la candidiasis

Los síntomas se caracterizan por lesiones cutáneas (enrojecimiento o inflamación de la piel) acompañadas de prurito y sarpullido. En la región bucal los síntomas se reducen a molestias más o menos dolorosas al tragar y a la aparición de placas blanquecinas por toda la mucosa que se desprenden al raspar. En el caso de afectación del esófago se producen problemas para deglutir los alimentos, y dolor o molestias torácicas especialmente al ingerir alimentos. En las infecciones vaginales puede presentarse flujo blanquecino con un característico olor a levadura que va acompañado de picor constante. Su periodo de incubación es de 8 a 15 días.

Cómo equilibrar de nuevo la flora intestinal

Llevar una dieta adecuada es de suma importancia para recuperar el equilibrio de la flora intestinal. Así, es importante en la medida de lo posible eliminar los alimentos que sean ricos en azúcares ya que estos a su vez son el alimento ideal de los hongos. Sin embargo, es conveniente consumir aquellos productos que hacen proliferar o que contienen las denominadas bacterias intestinales que son necesarias para el equilibrio de la flora intestinal y que a su vez mantienen a raya la proliferación de estos hongos:

Alimentos prebióticos: Son sustancias que se obtienen a partir de algunas verduras, cereales integrales y legumbres que fermentan a nivel del intestino grueso produciendo ácidos grasos que son un alimento ideal de las bacterias intestinales que controlan el crecimiento de los hongos. Además la fibra vegetal, en general crea un terreno adecuado para la armonía y la buena salud de la flora intestinal.

Alimentos probióticos: Son aquellos alimentos que contienen en sí mismos las propias bacterias necesarias para equilibrar la flora intestinal. Estos microorganismos se conocen con el nombre de lactobacilos y bifidobacterias y se encuentran sobre todo en los productos lácteos fermentados tales como el yogur natural o el kéfir.

Un punto muy importante que normalmente suele ser ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la candidiasis, es que su origen suele ser intestinal, aún cuando estemos contemplando una candidiasis vaginal.

Tratamiento farmacológico

En general el tratamiento farmacológico dependerá de si se trata de una forma localizada o sistémica de la candidiasis. En el primero de los casos se suelen utilizar tratamientos tópicos, es decir sobre la propia lesión, ya que implica menos efectos secundarios y una menor aparición de resistencia al tratamiento. Normalmente se trata con soluciones, óvulos o cremas de aplicación tópica, aunque en ocasiones cuando la enfermedad persiste se suele requerir un tratamiento con pastillas más potentes aunque con mayores efectos secundarios.

Diagnóstico de la candidiasis

Las pruebas de laboratorio no garantizan el diagnóstico fiable de una candidiasis crónica intestinal. Por ejemplo, la mayoría de las células de las cándidas se adhieren a la pared de la mucosa intestinal por lo cual es difícil que aparezcan en los análisis de heces. Incluso en algunos casos, muchas de estas células mueren mientras el espécimen se transporta durante la espera del análisis.

Es importante no descartar la enfermedad sólo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resulten negativas. A su vez, se debe de basar el diagnóstico en una evaluación detallada del paciente teniendo en cuenta los síntomas e historial clínico y análisis de la dieta del paciente.

La candidiasis: una enfermedad de nuestro siglo
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