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Todos los augurios pronostican un año 2009 de recesión económica y varios expertos relacionan la crisis con la venta masiva de pintalabios rojos e incluso con el uso de faldas largas.

Es así como ciertos analistas -con argumentos de lo más insospechados- tratan de explicar la marcha de las finanzas.

El origen de una nueva teoría

Leonard Lauder, presidente de la marca de cosméticos Estée Lauder, formuló hace años una teoría que dice que cuando se disparan las ventas de pintalabios de color rojo, se aproxima una crisis económica. Según sus estudios, a medida que aumenta la incertidumbre de los consumidores estos tienden a sustituir los artículos más caros por productos más baratos y sencillos. Esto dio lugar a lo que se conoció en llamar como el Leading Lipstick Indicator que hacía referencia a las ventas de pintalabios rojo que repuntaban cuando se acercaba una crisis económica. Según este índice, las ventas de este tipo- sobre todo las de de color rojo- se disparan en tiempos de crisis porque las consumidoras combaten el mal tiempo o los malos augurios, comprando cosméticos y especialmente los de este color.

Así, en EEUU se observó que tras los atentados terroristas del 11-S las ventas de barras de labios carmesí se duplicaron.

Otros indicadores de la economía

La recesión no sólo parece estar influida por el uso de barras de labios, sino que también viene definida por el largo de las faldas de las mujeres. Expertos en economía y finanzas como el norteamericano George Taylor o Ira Cobleigh han estudiado la relación de la evolución de las faldas en diferentes momentos económicos.

El primero – el cual investigó este tema en los años 20 del pasado siglo- llegó a la conclusión de que cuando el crecimiento económico era robusto y se respiraba confianza y optimismo, el tamaño de las prendas tendía a reducirse. Por el contrario, cuando la economía perdía fuerza, también disminuía el deseo de mostrar las piernas.

El segundo Cobleigh, por otra parte llego aún más lejos creando la teoría “mercado alcista y rodillas al descubierto” la cual se explica Burton Malkiel en la obra “Un paseo aleatorio por Wall Street y que en la actualidad es uno de los libros de referencia sobre el mercado bursátil. Así, el escritor recoge el mercado alcista de los años 20 y la moda de las minifaldas, seguido a su vez por la moda de las faldas largas y la recesión económica de los años 30.

La explicación carece de complejidad: el triunfo de la minifalda es sinónimo de consumidores plenos de confianza y euforia; por el contrario, las prendas hasta los tobillos aparecen en épocas de temor e inquietud. En cualquier caso esta teoría queda en entredicho según Malkiel pues no llegó a anticipar el crash bursátil de 1997.

Atención al dato

Si los pronósticos son acertados y el indicador funciona, nuestra economía como la de otros muchos se va a seguir resintiendo pues una empresa fabricante de ingredientes para pintalabios ya ha recibido este año, un 28% más de pedidos que en el año anterior. En cuanto al largo de las faldas distintos diseñadores, desde la catalana Lydia Delgado hasta los sevillanos Victorio&Lucchino, han mostrado en la pasarela Cibeles faldas cuya longitud se prolongaba interminablemente por debajo de las rodillas hasta casi tocar el suelo.

Por lo tanto sólo falta comprobar con el paso de los meses, si estos índices pueden ser considerados realmente efectivos y válidos. 

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