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Mientras los cirujanos y el mundo de la estética en general se afanan por conseguir eliminar las antiestéticas “cartucheras”, los médicos empiezan a considerar que éstas pueden ser un símbolo de salud.

La grasa según su localización

La sociedad actual se pasa la vida intentando adelgazar a pesar de que deberíamos preguntarnos cuál es el papel de la grasa en el cuerpo dependiendo de su ubicación. La medicina actual parece revisar un concepto que ha sido castigado en las últimas décadas mientras que la población decidía que la grasa debía ser eliminada. Sin embargo, la evidencia científica reconoce que las grasas acumuladas en determinadas zonas del cuerpo, como son las piernas y los glúteos, no sólo no son dañinas para la salud, sino que incluso pueden tener efectos beneficiosos para el ser humano.

Así, recientes estudios publicados en la revista Internacional Journal of Obesity, mantienen que la grasa acumulada en caderas y glúteos-denominada de forma popular cartucheras- es beneficiosa para la salud ya que ayuda a eliminar lípidos dañinos y contiene sustancias anti-inflamatorias que protegen las arterias evitando que se obstruyan.

La grasa en la parte inferior es más saludable

Los médicos siempre han defendido que la grasa que se acumula en la zona inferior del cuerpo es menos dañina que la que se acumula en la zona del abdomen. Así, esta última- la llamada forma de manzana- tiende a generar problemas vasculares. Por el contrario, una mayor cantidad de grasa en la zona glúteo femoral -cartucheras- predispone a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

La explicación a esta teoría sobre las cartucheras

En el abdomen se produce una concentración de células grasas – adipocitos- que son llamadas viscerales. Dichas células favorecen procesos de lipólisis, es decir, de desintegración de sustancias grasas en una serie de componentes perjudiciales para el cuerpo. Esta desintegración trae como resultado la expulsión de ácidos grasos que afectan al hígado y que tienden a generar insulina, favoreciendo la diabetes y la hipertensión arterial. A su vez, estos materiales de desintegración pueden también llegar a otras partes del organismo, tales como el páncreas, los músculos y el corazón. El resultado, un paciente con una grave insuficiencia cardiaca.

Muy al contrario, las cartucheras o grasa en nalgas y en caderas vendría a ser la otra cara de la moneda ya que no contiene este tipo de adipocitos viscerales tan negativos para el cuerpo. Por otra parte, el tejido que se forma en esta parte del organismo se encarga de “atrapar” la grasa y de esta forma evitar que se acumule en zonas más perjudiciales lo cual es una ventaja muy interesante para nuestro organismo y su funcionamiento. Además, los adipocitos de la zona de los glúteos generan cantidades de leptina y adiponectina, sustancias que tienen propiedades beneficiosas pues propician una mayor vasodilatación y sensibilidad a la insulina.

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