el cuerpo
El Ministerio de Sanidad y Consumo presentó el pasado mes de julio una nueva Web con información sobre las “dietas milagro”. Pretenden alertar a los ciudadanos sobre sus peligros.
Desde entonces más de 23.000 ciudadanos han consultado la Web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
La información ha sido elaborada por sociedades científicas como la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), la Organización Médica Colegial (OMC) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF).
Según estos expertos las dietas para adelgazar rápidamente y sin esfuerzo, conocidas como “dietas milagro”, implican riesgos para la salud y además no consiguen su objetivo.
Las dos nuevas dietas sin fundamento científico añadidas a la relación recogida en la Web son: la del Test de Alcat, que pretende determinar con análisis de sangre intolerancias o sensibilidades a alimentos determinados y la Dieta de la luna, según la cual las diferentes fases de la luna afectan al “ritmo corporal interno”.
En el caso del Test Alcat sus defensores afirman que no es un tratamiento de adelgazamiento. El Test ALCAT es un análisis de sangre en el cual se reproduce en el laboratorio la respuesta de nuestras células sanguíneas frente a 100 alimentos distintos (los más habituales de nuestra dieta) y 20 de los colorantes y conservantes de uso más común en alimentación.
Los especialistas, de nuevo, nos recuerdan que la reducción de la grasa corporal debería ser un objetivos a medio y largo plazo, con una alimentación equilibrada que pueda mantenerse de por vida. Y también insisten en que es necesario realizar de forma regular algún ejercicio físico; algo tan sencillo como andar, pasear o subir escaleras contribuyen a aumentar el gasto calórico y, por lo tanto, a reducir la grasa acumulada.
Las características que permiten reconocer una “dieta milagro” son: la promesa de pérdida de peso rápida: más de 5 kilogramos por mes; la afirmación de que se puede llevar sin esfuerzo y el anuncio de que son completamente seguras, sin riesgos para la salud.
Estas “dietas milagro”, frecuentemente, son fruto de la búsqueda de beneficios económicos más que de la promoción de una alimentación sana y equilibrada y son prescritas por personas sin conocimientos científicos ni profesionales en el campo de la nutrición.
En general, estas dietas provocan deficiencias en vitaminas y minerales, alteraciones del metabolismo y una monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud. Debido a las escasas calorías que aportan el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, como fuente alternativa de energía, lo que provoca una pérdida de masa muscular y, por otro lado, la formación de sustancias peligrosas para el organismo cuando la dieta se prolonga en el tiempo.
Sin embargo, quien sigue estas dietas interpreta erróneamente la pérdida de masa muscular y, por tanto, de peso con el éxito del régimen escogido, pues dan resultados espectaculares al subirse a la báscula durante las primeras semanas. Esto se debe a que el tejido muscular es muy rico en agua, con lo que se elimina mucho líquido en la primera fase. En ocasiones este proceso se refuerza con el consumo de diuréticos (fármacos que promueven la excreción de orina), lo que conduce a una aún más llamativa pérdida de peso.
Un problema añadido de estas “dietas milagro” es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido (efecto “rebote” o “yo-yo”). Esto se produce porque las situaciones de ayuno ponen en marcha potentes mecanismos nerviosos y hormonales que se oponen a la pérdida de peso: mayor rendimiento del metabolismo corporal, con un mayor ahorro energético e incremento del apetito. Estos mecanismos conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de la forma habitual. Ese peso recuperado se debe predominantemente a la formación de tejido graso, que es, precisamente, el que origina problemas de salud y el que deberíamos reducir con la dieta.
De forma general, las llamadas “dietas milagro” se pueden clasificar en tres grandes grupos:
Fuente: AESAN ![]()
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