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Las medidas 90-60-90 constituyen un canon que intenta definir ese concepto tan complejo que es la belleza. Estos han acompañado al ser humano a lo largo de toda su existencia y, para valorarlos con cierto rigor, conviene reflexionar.

Las primeras Venus de las que se tiene noticia, hace 34.000 años, eran muy delgadas y estilizadas; mientras que las Venus de hace 23.000 años eran todo lo contrario: mujeres de anchas caderas, rollizas y con grandes pechos, como la famosa Venus de Willendorf. Algunos expertos aseguran que el criterio que hay detrás de estos dos tipos de cánones responde al estado natural del momento, por lo que asocian a las Venus delgadas con un estado de abundancia y a las Venus rollizas con un estado de hambruna.

Este criterio podría estar relacionado de alguna manera con el archiconocido 90-60-90; y es que en la actualidad vivimos inmersos en una triste paradoja: mientras que en los países del tercer mundo la gente se muere de hambre, en el primer mundo mucha gente muere por causas derivadas de la obesidad. Así pues, en el primer mundo nos encontramos en un estado de enorme abundancia, en el que la obesidad se ha convertido en un enemigo a batir (sólo hay que ver la cantidad de productos adelgazantes o alimentos “light” que inundan el mercado).

Otro criterio que está detrás de muchos cánones de belleza es el criterio matemático. De hecho, 90-60-90 son números que constituyen medidas de pecho, cintura y cadera de unas supuestas proporciones armoniosas. No obstante, cuando se habla de números concretos hay que tener en cuenta el contexto de los mismos. Por ejemplo, si preguntamos a un entrenador de baloncesto por las medidas perfectas para un jugador profesional de este deporte, observaremos que serán muy diferentes de las medidas perfectas para un atleta de maratón o para un luchador de sumo. Hay que tener en cuenta que el canon 90-60-90 va dirigido a las mujeres profesionales de la moda o, lo que es lo mismo, a un insignificante porcentaje de la población femenina mundial. A pesar de ello, hay muchas top models que no tienen exactamente esas medidas, lo que quiere decir que estos números no constituyen ninguna fórmula mágica de la belleza. De hecho, aunque actualmente es el canon más popular, no es el único existente: investigadores de la Universidad de Cambridge afirman que si la relación cintura-cadera de una mujer tiene un valor de 0.7, dicha mujer posee unas proporciones perfectas que le permitirán contonearse de forma muy sensual.

Así pues, los criterios que respaldan el canon 90-60-90 no parecen de suficiente peso como para que sirvan de referencia a la mayoría de las mujeres. Frente a estos criterios, creo que el criterio de la salud es, con diferencia, el mejor de todos. Por tanto, menos 90-60-90 y más tener unos porcentajes de grasa ideales (13-20% en el caso de las mujeres y 8-15% en el caso de los hombres) y grandes dosis de buen humor. Y es que ya lo decía la condesa de Blessington: “EL MEJOR COSMÉTICO PARA LA BELLEZA ES LA FELICIDAD“.

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (Universitat de València), Maestro especialista en Educación Física (Universitat de València), y Máster en Alto Rendimiento Deportivo por el Comité Olímpico Español y la Universidad Autónoma de Madrid. Miembro del Ilustre Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Comunidad Valenciana.

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