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Tener callos en los pies no es grave sino por el contrario bastante común. Estas durezas persistentes nos pueden amargar la vida e impedir de forma constante nuestra locomoción ya que pueden ser muy dolorosas y molestas además de antiestéticas.

Los callos, ¿qué son?

Los callos son durezas que se sitúan en diferentes partes del cuerpo aunque de forma más generalizada en la planta del pie, las palmas de la mano o en los dedos. Estas se traducen en un engrosamiento de determinadas partes de la piel que a su vez se secan y se escaman.

Causas que producen los callos

El engrosamiento de la piel que da lugar a los callos se produce como autoprotección ante cualquier objeto que presione, que puede ser por un zapato o por alguna irritación, fricción o roce. Esto último sería lo que explicaría la formación de callos en las manos de personas que debido a su profesión tienen que levantar peso o utilizar herramientas como en el caso de jardineros o albañiles. Los lugares más comunes donde suelen aparecer son zonas cercanas al hueso donde la piel puede ser más fina en un principio.

Utilizar el calzado adecuado

Es muy importante para evitar la formación de callos en los pies, la utilización de un calzado adecuado que respete las características propias de cada forma de pie. A menudo el estilismo personal impone una serie de calzado que comprime los dedos o que tiene una horma demasiado estrecha para un pie muy ancho, y en otros casos el problema es el propio calzado que es de plástico provocando un sudor excesivo que humedece la piel. En estas circunstancias es cuando la aparición de callos se hace más frecuente y si no se toman las medidas pertinentes para eliminarlos se pueden convertir en un verdadero problema para andar.

Dos tipos de callosidades

Existen dos tipos de callos, aquellos que son duros y que se suelen formar en las articulaciones y los callos blandos. En el primer caso, se trata de durezas que se forman encima del hueso y que se suelen producir por fricción repetida o presión. Después están también los callos de consistencia blanda que aparecen de forma ocasional entre los dedos debido a la humedad que se genera y al sudor.

Tratamientos contra los callos

Tan sólo en algunos casos, al eliminar el motivo de fricción se produce su desaparición. Sin embargo, es frecuente que sea necesario recurrir a un podólogo que los elimine con los medios de que dispone. Un buen limado diario unido a la utilización del calzado adecuado evitará la formación de estas durezas y no hará necesaria la intervención de un podólogo. Además hay que tener en cuenta, que en el caso de personas diabéticas se hace más necesario aún un cuidado extremo ya que la aparición de cualquier herida puede traer numerosas complicaciones que podrían hacer necesario incluso la amputación de algún dedo.

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