Mónica Rerelu
El maquillaje permanente es una opción posible para estar impecable sea cual sea el momento del día. Un maquillaje que no se corre, no se va y que te permite estar maquillada incluso recién levantada.
El maquillaje permanente o micropigmentación consiste en un microimplante de pigmentos que se realiza en la parte más superficial de la piel –epidermis- y que puede ser aplicado en diferentes partes del cuerpo tales como las cejas, el borde de los labios o de los ojos. Así, se denomina Micropigmentación a la introducción de gránulos de pigmento de diferentes tonos en el tejido dérmico con la ayuda de unas agujillas muy finas que se conectan a un Dermógrafo. El Dermógrafo es un aparato eléctrico que produce unos movimientos de vaivén que consiguen depositar el pigmento en la epidermis.
Existen dos tipos de maquillaje permanente: aquel que es cosmético y el maquillaje permanente de tipo correctivo. El maquillaje cosmético tiene como función embellecer. Dentro de este tipo podemos incluir la delineación de cejas, labio superior e inferior y delineación de ojos.
El maquillaje permanente con fines correctivos está indicado para todas aquellas personas que hayan sufrido accidentes y que como consecuencia hayan perdido las cejas o sufran deformaciones en los labios. También está indicado para cubrir cicatrices y para la pigmentación de areolas que han quedado desdibujadas por alguna operación.
Así el pigmento del maquillaje permanente es implantado en la epidermis a una profundidad de aproximadamente 0´07mm. En este caso el color es removible –puede eliminarse- y dura por término medio de 5 a 7 años.
En un primer momento el experto marca el trazado a seguir. Después, introduce los pigmentos milímetro a milímetro mediante una aguja. Es necesario que mientras se realiza la implantación del pigmento el especialista limpie el material sobrante con un hisopo de algodón húmedo con el fin de desinfectar y de tener una imagen nítida del trazado a seguir.
El aparato utilizado en Micropigmentación consta de un motor, en el cual se insertan las agujas, que trasmite movimientos de vaivén. Este movimiento permite que el producto se vaya desprendiendo de forma gradual y de esta forma se acumule en la epidermis. Las agujas suelen tener un diámetro que oscila entre 0´25 y 1´75 mm dependiendo del tipo de aparato. Existen también diferentes modelos de cabezales según el modelo a utilizar.
Durante el proceso es importante que la piel esté muy tensa para evitar que se produzcan pellizcos con las agujas. El ángulo de acceso a la piel idóneo es de 90º pues permite un trazado bien delimitado. De suma importancia también es que las agujas y el envase para el pigmento sean desechables para de esta forma prevenir el contagio de cualquier enfermedad como el sida o la hepatitis.
El trazado puede variar de intensidad dependiendo del número de agujas utilizadas. Para un marcado más fino deberán de utilizarse menor número de agujas mientras que para resultados más intensos se necesitará una mayor cantidad de puntas.
El procedimiento de la Micropigmentación es un procedimiento permanente es decir, que si no nos gusta la forma no puede eliminarse pero si modificarse.
Por lo tanto nos referimos a un método de maquillaje que se basa en la implantación de pigmentos en la piel que son permanentes pero en ningún caso definitivos. Así, con el paso del tiempo dichos pigmentos van perdiendo color a la vez que su intensidad se atenúa. Depende en gran medida del tipo de vida de la persona que se halla sometido a este proceso la duración del mismo ya que existen factores como por ejemplo una exposición prolongada al sol que pueden modificar el color y la intensidad de los trazados.
Los pigmentos que se introducen en la Micropigmentación pueden ser de dos tipos: orgánicos e inorgánicos.
El procedimiento no es doloroso aunque en determinados casos y dependiendo del paciente se requiere anestesia. Dicha anestesia puede administrarse en forma de gel –a través de la aplicación de Lidocaína al 4%- o a través de una inyección aplicada en la zona a trabajar. La Lidocaína produce tan sólo un ligero entumecimiento de la piel a los 15 minutos de su aplicación. Una vez finalizado el proceso, la piel deberá ser tratada con un antiséptico para evitar cualquier tipo de infección. Antes de la intervención es conveniente no tomar alcohol, aspirinas, medicamentos anticoagulantes, suplementos de vitamina E, de ajo o de hierbas con el fin de evitar un mayor sangrado ya que estas sustancias licuan la sangre.
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