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La obesidad es uno de los males de nuestra época. Vidas desorganizadas, prisas, trabajos que fuerzan a comer fuera de casa y dietas feroces que acaban con nuestra salud hacen de la obesidad un problema cada vez más generalizado.

Las consecuencias son graves pues influyen en todos los aspectos de la vida personal de aquel que lo sufre.

El estilo de vida actual

El estilo de vida actual favorece de manera constante el aumento de peso. Se trata pues en la mayoría de los casos no sólo de un problema estético sino también de salud. Un exceso de peso puede dificultar de manera constante el aseo personal y puede originar desde dificultad para caminar hasta problemas para dormir y dolores en las articulaciones. La obesidad constituye por lo tanto un riesgo evidente contra la salud y la calidad de vida de la persona que la padece.

La obesidad

Existen varios tipos de obesos. En muchos casos se trata de una enfermedad con un gran componente genético que termina derivando en una enfermedad crónica en la cual se tiende a recuperar el peso perdido. En otros casos se produce un desequilibrio del cuerpo tras haber sido sometido éste a repetidas y dañinas “dietas milagro” que no hacen más que empeorar el problema. Estas dietas crean cuadros típicos de ansiedad que incluso llegan a tener que ser tratados por sicólogos. En estos últimos casos, se hace imprescindible una total reorganización alimenticia que lleva unido no sólo un tratamiento, sino un cambio radical de los hábitos alimenticios y del estilo de vida.

Dietas milagro: la gran mentira

Las dietas milagro son aquellas que prometen sorprendentes reducciones del peso corporal en un corto espacio de tiempo. La mayoría de ellas se basan en un consumo repetitivo de un determinado producto o en la modificación- según el momento del día- de determinados alimentos. Algunas dietas preconizan limitar los tipos de cocinado de los platos y otras animan a no “mezclar” en el mismo plato determinados productos. En suma, dietas que desde el punto de vista nutricional carecen de una base científica y que llevados a cabo durante largos periodos de tiempo pueden “descompensar” al cuerpo e incluso suponer un grave riesgo para la salud de las personas. Entre las “dietas milagro” destacan:

Dieta del pomelo, de la alcachofa, o de la sopa. Estas dietas se basan en la ingesta de uno de los productos mencionados, los cuales se toman en todas las comidas y en todas sus formas posibles.

Dieta del astronauta. Este tipo de alimentación puede crear serios problemas al tratarse de una dieta muy restrictiva-400/500 Kilocalorías por día. Tan sólo se puede realizar durante tres días seguidos.

Dieta macrobiótica. Este concepto de alimentación fue creado por el japonés George Ohsawa, y posteriormente difundido por sus alumnos. Ohsawa creó un tipo de alimentación basada en lo que él denomino –el equilibrio. Dicho equilibrio se lograría mediante la combinación de lo que denomino como alimentos Yin (incluye algunas frutas y verduras) es decir “energía fría, y alimentos Yang (como algunos cereales integrales) es decir energía caliente. El pescado se admite de manera ocasional en esta dieta, no así la carne la cual está prohibida.

Dieta del grupo sanguíneo. En este caso es el grupo sanguíneo él que determina el tipo de alimentación. Si el grupo sanguíneo es “o”-el grupo del cazador- se debe de comer proteínas animales. Por el contrario, si se pertenece al grupo “A”-agricultor- es conveniente tener una alimentación basada en los cereales y por último si se tiene el grupo “C” es conveniente la ingesta de leche y sus derivados.

La Cronodieta. Se basa en la creencia de que los hidratos de carbono se deben de tomar en la primera parte del día puesto que se asimilan más rápidamente.

Dieta Hay. Ideada por el doctor William Howard evita la ingesta de proteínas y carbohidratos por que considera a éstos los causantes de la obesidad.

Dieta Atkis. Se basa en el consumo de proteínas y grasas y elimina de la dieta todo tipo de azúcares e hidratos de carbono.

Consecuencias de las dietas milagro

Numerosos y variados son los efectos negativos que provocan las dietas milagros. Consecuencias que duran y que llevan consigo subidas de peso y desequilibrios alimenticios:

  • El efecto rebote. Los kilos se recuperan al no poderse mantener la persona sana mientras los realiza. Incluso en algunos casos se produce un aumento de peso.
  • Eliminación de agua y proteínas pero no de grasas. En un primer momento se eliminan estos componentes. Al tratarse de dietas rápidas no se llega nunca a eliminar grasas con la consiguiente deshidratación y desgaste para el cuerpo de elementos indispensables para su buen funcionamiento.

Fallo de órganos vitales

Por otra parte al tratarse de dietas restrictivas es posible que se produzcan fallos que originen el deterioro o mal funcionamiento de algunos órganos vitales para el cuerpo:

  • Si se produce una ingesta de alimentos ricos en grasas se puede producir una mayor concentración de grasas en el hígado y originarse una hipercolesterinemia.
  • La falta o disminución de hidratos de carbono puede provocar estreñimientos y cólicos y una dieta rica en proteínas puede ser sinónimo de una mayor producción de ácido úrico y de posibles enfermedades a nivel renal.

En cualquier caso, el bajo contenido calórico de algunas de estas “soluciones para adelgazar” puede ser el origen de importantes carencias nutricionales, que pueden llegar a desembocar en costosos trastornos para nuestro organismo.

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