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Prendas, cremas o incluso pastillas para protegernos de las radiaciones solares. También hay alternativas inocuas para lucir un bonito color de piel.

Moda solar

En países como Australia o Nueva Zelanda han agudizado el ingenio y en sus tiendas ya es posible adquirir ropa especialmente diseñada para filtrar la mayor cantidad posible de rayos solares.

Estas prendas están confeccionadas con una trama poco porosa, llevan un alto porcentaje de algodón (un escudo mucho más eficaz que otros tejidos) y su hilatura va impregnada con una serie de compuestos químicos derivados de las algas, unas plantas con un enorme potencial fotoprotector.

Por su parte, la compañía química CIBA ha desarrollado un novedoso detergente en polvo dirigido a añadirse en los lavados de la ropa convencional para dotarla de pantalla solar. Este curioso producto, llamado “SunGuard”, contiene un principio activo (Tinosorb) que penetra en las fibras de las prendas y les confiere una protección equivalente a un factor 30. Para que la operación sea efectiva, hay que asegurarse de que la prenda en cuestión permanece al menos 15 minutos sumergida en al agua jabonosa, templada o caliente.

El escudo permanece durante unos 20 lavados, aunque para cerciorarse de ir bien protegido es conveniente repetir el lavado más frecuentemente. En el primero de ellos no se debe usar lejía (degrada el Tinosorb). El jabón es seguro para los niños, no modifica el color y la textura de la ropa y es eficaz incluso si ésta se moja. El efecto es tan espectacular y las autoridades sanitarias están tan entusiasmadas con este tipo de producto que ya hay más compañías investigando otros de características similares.

Los especialistas nos recuerdan que no todo nuestro fondo de armario nos defiende del sol por igual. Así, hay que decantarse por la ropa de algodón 100%. Al menos hay que aproximarse a esa proporción, puesto que cuanta más cantidad de algodón lleven, más protegen.

Asimismo, el tejido ha de ser tupido, preferiblemente de manga larga y de colores oscuros. Es esencial que la ropa que se lleve durante la exposición al sol permanezca seca. El tejido mojado suele transparentar la piel y dejarla indefensa. Este punto es especialmente importante en el caso de los niños, ya que se les suele ver habitualmente bañándose con camisetas (casi siempre blancas), algo que crea una sensación falsa de seguridad en los padres, pero que en realidad está perjudicando al pequeño.

Deben usarse gorros que tengan un ala mayor de 10 centímetros [para que hagan sombra sobre la nariz y las orejas, zonas que suelen quedarse al descubierto] que tapen la nuca; camisetas, preferiblemente de manga larga y pantalones hasta los tobillos. No es una imagen muy playera, pero es la única forma de asegurarse una protección eficaz.

Protección oral

Las cremas solares han ido incorporando a su composición agentes fotoprotectores cada vez más eficaces, pero, sin duda, lo que está haciendo furor en los últimos años es la llamado fotoprotección oral.

Se trata de comprimidos elaborados a base de elementos antioxidantes (betacarotenos, polifenoles, vitaminas A y C…) que frenan la producción de radicales libres asociada a la exposición solar.

Un efecto similar tiene el famoso “Heliocare”, un producto desarrollado por investigadores españoles. Estas cápsulas contienen un derivado del helecho ‘Polypodium leucotomos’ (procedente de las junglas de Honduras) que minimiza el envejecimiento prematuro de la piel y reduce considerablemente el riesgo de quemaduras.

Las investigaciones demuestran que, efectivamente, estas píldoras evitan la muerte celular que produce la radiación solar. Además, también es cierto que únicamente con la dieta (los antioxidantes están presentes en toda la fruta y verdura fresca) no se alcanza la dosis necesaria para establecer un escudo eficaz, pero los expertos advierten de que confiar únicamente en estas pastillas no es la solución para evitar el daño solar.

Son un buen complemento para la fotoprotección convencional. Mejoran el aspecto de la epidermis, preparan la piel en épocas de exposición prolongada, como el verano, y evitan las quemaduras, “aunque todavía no han demostrado ser mejores que los productos tópicos”, según afirmó Ana Aliaga, portavoz nacional de Dermofarmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, durante la presentación de una campaña emprendida por esta institución precisamente para prevenir los perjuicios causados por la exposición a la radiación solar.

El objetivo de la iniciativa ‘Sol, piel y fotoprotección’ es dar a conocer a los usuarios de las oficinas de farmacia (hay unas 18.000 boticas colaboradoras) y a los niños y jóvenes de diferentes colegios repartidos por toda España -con material específicamente diseñado para el profesorado y para los alumnos de diferentes edades- los motivos por los que el sol es tan perjudicial para nuestra piel, qué enfermedades y alteraciones puede causar una exposición irresponsable y qué se debe hacer para evitarlas.

Evite las gafas de sol con cristales azules

Ya no es suficiente con tener la precaución de ponerse gafas de sol a la hora de salir a la playa, subir a la montaña o realizar determinadas actividades al aire libre. Tampoco lo es escoger cristales polarizados y debidamente homologados para garantizar que la protección frente a la radiación ultravioleta es efectiva. Según un equipo de científicos de la Universidad de Columbia (Nueva York, EE. UU.) el color de las lentes escogidas también es importante. Y es que, a pesar de que nuestros ojos perciben la luz de color blanco, en realidad está compuesta por los siete colores del arco iris. Según parece, los vidrios azulados retienen el haz de esa misma franja del espectro cromático, en lugar de filtrarlo.

Con la edad, ciertos compuestos fotosensibles se acumulan en las células de la retina. La luz azul estimula estos compuestos que, a su vez, aceleran la liberación de radicales libres en esta zona; lo que eleva el riesgo de padecer degeneración macular, una patología ocular asociada a la edad, pero que se está viendo en pacientes cada vez más jóvenes. Así, antes de adquirir unas gafas de sol hay que asegurarse de que las lentes filtran la radiación ultravioleta y que, además, sus cristales son de color marrón, verde, amarillo o negro. Estas últimas son una apuesta segura puesto que reducen la exposición a la luz de todos los colores.

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