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Si tienes hijos o conoces a familias con hijos, es posible que hayas notado la desesperación causada por niños pequeños que no quieren comer. Te proponemos a continuación algunas soluciones para que la falta de apetito se convierta en ganas de probar platos deliciosos.

1. Presentar los alimentos de manera divertida. Para ser sinceros, ni siquiera los adultos solemos interesarnos por un plato de lentejas, aunque lo comemos debido a que sabemos que es un alimento muy nutritivo. Por supuesto, los niños no se paran a pensar en lo nutritivos que pueden llegar a ser los alimentos que les preparan sus padres. Para que el niño quiera comer es importante preparar platos que sean interesantes y que motiven a comer. Si a tu hijo no le gusta comer fruta, por ejemplo, nunca falla el truco de cortar todo tipo de frutas en pequeños trozos y atravesar cada uno de ellos en un palo. Utiliza trozos de todo tipo de frutas (melocotón, fresa, pera, manzana, sandía…) para que haya muchos colores.

Y para que no digas que no te lo ponemos fácil, en nuestro canal de Pinterest tenemos un tablero de muchísimos platos con ideas muy originales, llamado “Platos divertidos para niños“. ¡Que lo disfrutes!

2. Prepara platos para ocasiones especiales. El 31 de octubre podrá comer sus platos favoritos sobre platos de plástico especialmente diseñados para Halloween, y podrás crear fantasmas con trozos largos de plátano y con trozos de chocolate que se convertirán en los ojos y la boca del fantasma. Para Navidad podrás crear a Papá Noel con la ayuda de trozos de fresas (que se convertirán en el traje de Papá Noel) y nata (que se convertirá en su barba).

3. Los platos, de colores. Intenta que los platos y vasos tengan muchos colores, pues le llamarán la atención y despertarán su apetito.

4. Horarios fijos, sí. Golosinas, no. Por regla general, las golosinas nunca deberían comerse antes de la hora de la comida porque de esta manera evitaríamos que el niño tenga hambre cuando debe comer. Los padres deberán intentar respetar el horario para comer y cenar, de tal manera que el niño tenga hambre durante la hora indicada

5. Un poco de todo. Intenta que el menú sea muy variado, y no te olvides de la importancia de las frutas. Presta especial atención al tipo de frutas que les gusta a tus hijos, y añádelas a los platos que no les gusta tanto.

6. No ofrezcas un plato diferente. Si no quiere comer las espinacas, no aceptes su negativa proponiendo un plato alternativo, pues con esta respuesta le enseñarás que nunca tiene que comer lo que no le gusta porque siempre podrá conseguir el plato que más desea. En este caso es preferible combinar las espinacas con otro alimento que le guste.

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