Mónica Rerelu
Un embarazo de riesgo lleva unidos una serie de cuidados especiales pues existe en estos casos un mayor peligro de aborto. Si el embarazo está bien controlado y se siguen las recomendaciones del médico no deben de surgir complicaciones.
Un embarazo de alto riesgo es aquel que tiene más posibilidades de complicaciones, tanto desde el punto de vista materno como desde el punto de vista del feto. Debido a ello será necesario que la gestación y el parto tengan un mayor control por parte del médico para llevar un seguimiento más completo, evitando de esta forma cualquier posible riesgo.
Existen varios factores y situaciones que pueden hacer considerar al médico un embarazo denominado de riesgo. Entre ellos están:
Un embarazo de riesgo precisa de mayor número de controles por parte del médico y durante todo el tiempo de la gestación. En algunos casos es necesario incluso un periodo de ingreso hospitalario para tratar posibles complicaciones surgidas a raíz de la gestación y a veces se hace necesaria la coordinación con otros especialistas, como cardiólogos y endocrinos.
Las ecografías son más frecuentes en los embarazos de alto riesgo y en determinados casos se acompañan de exploraciones especificas como el estudio doppler. Este método basado en ultrasonidos mide los flujos sanguíneos de las arterias uterinas, el cordón umbilical y la placenta con el fin de que el feto se desarrolle correctamente. El estudio doppler es de suma utilidad en este tipo de casos en los que existe un mayor riesgo de patologías.
Cuando una mujer tiene un embarazo de riesgo debe de tener en cuenta:
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