La lucha contra el cáncer de pecho es muy dura. Tras pasar por muchos altibajos y tener que sufrir quimioterapia, es difícil a veces volver a pasar por un quirófano para dar respuesta a un problema estético.

Tras un cáncer de mama, las mujeres sufren un gran estrés psicológico que les hace plantearse su propia calidad de mujer y que representa un grave daño a la autoestima.

Al principio es quizás difícil plantearse cuestiones de tipo estético cuando el principal problema es un cáncer de mama, pero después cuando éste se supera, surge la búsqueda de reafirmación y la necesidad de recuperar el posible atractivo perdido. Es, en esta fase de recuperación, cuando el paciente investiga las diferentes técnicas de reconstrucción mamaria.

Técnicas de reconstrucción mamaria

En la actualidad los avances en este campo han sido grandes. Aunque no se puede decir que unas técnicas sean mejor que otras, si que se puede hablar de métodos que consiguen resultados más naturales, o que resultan más válidos para determinados pacientes. Actualmente existen básicamente dos métodos de llevar a cabo una reconstrucción mamaría que son: el realizado con implantes, y aquel que se lleva a cabo con tejidos del propio paciente.

Cuando existe una cantidad de piel y de tejido graso subcutáneo suficiente, se puede utilizar el método de la implantación de prótesis. En el caso que exista además músculo pectoral las prótesis pueden situarse debajo del músculo con lo que se consigue que disminuya la posibilidad de un endurecimiento del pecho que a veces ocurre. Esta es una de las posibles complicaciones, y se debe a que la cicatriz en determinados casos tiende a retraerse dando lugar a una sensación de dureza que puede producir deformidades o desplazamientos.

A veces la implantación de prótesis mamarias no se puede realizar debido a una baja calidad de la piel tras la quimioterapia. Además, cuando en la región mamaria falta capacidad de distensión de la piel es necesario recurrir a un expansor cutáneo, cuya función es conseguir una estiramiento progresivo de la piel (de forma periódica, durante varias semanas), que asegure la colocación del implante. Dicho expansor vacio se va llenando de suero salino y cuando la piel está lo suficiente dada de sí se sustituye por el implante.

Reconstrucción de la mama con tejidos propios

Se trata de la reconstrucción del tejido mamario a partir de la piel, tejido graso, o músculo del propio paciente. Estos tejidos se obtienen frecuentemente del abdomen, las nalgas o los muslos. Este tipo de cirugía es más compleja pero los resultados estéticos son superiores a los conseguidos por medio de implantes y constituyen una solución visualmente muy natural.

En la actualidad también existen técnicas de reconstrucción basadas en injertos grasos con células madre. Si te interesa el tema, tenemos varios artículos sobre el tema.

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