Novedades en soluciones a la obesidad
Mónica Rerelu
La obesidad es uno de los males de nuestra época. Vidas desorganizadas, prisas, trabajos que fuerzan a comer fuera de casa y dietas feroces que acaban con nuestra salud hacen de la obesidad un problema cada vez más generalizado.
Las consecuencias son graves pues influyen en todos los aspectos de la vida personal de aquel que lo sufre.
El estilo de vida actual favorece de manera constante el aumento de peso. Se trata pues en la mayoría de los casos no sólo de un problema estético sino también de salud. Un exceso de peso puede dificultar de manera constante el aseo personal y puede originar desde dificultad para caminar hasta problemas para dormir y dolores en las articulaciones. La obesidad constituye por lo tanto un riesgo evidente contra la salud y la calidad de vida de la persona que la padece.
Existen varios tipos de obesos. En muchos casos se trata de una enfermedad con un gran componente genético que termina derivando en una enfermedad crónica en la cual se tiende a recuperar el peso perdido. En otros casos se produce un desequilibrio del cuerpo tras haber sido sometido éste a repetidas y dañinas “dietas milagro” que no hacen más que empeorar el problema. Estas dietas crean cuadros típicos de ansiedad que incluso llegan a tener que ser tratados por sicólogos. En estos últimos casos, se hace imprescindible una total reorganización alimenticia que lleva unido no sólo un tratamiento, sino un cambio radical de los hábitos alimenticios y del estilo de vida.
Las dietas milagro son aquellas que prometen sorprendentes reducciones del peso corporal en un corto espacio de tiempo. La mayoría de ellas se basan en un consumo repetitivo de un determinado producto o en la modificación- según el momento del día- de determinados alimentos. Algunas dietas preconizan limitar los tipos de cocinado de los platos y otras animan a no “mezclar” en el mismo plato determinados productos.
En suma, dietas que desde el punto de vista nutricional carecen de una base científica y que llevados a cabo durante largos periodos de tiempo pueden “descompensar” al cuerpo e incluso suponer un grave riesgo para la salud de las personas.
Entre las “dietas milagro” destacan:
Dieta del pomelo, de la alcachofa, o de la sopa. Estas dietas se basan en la ingesta de uno de los productos mencionados, los cuales se toman en todas las comidas y en todas sus formas posibles.
Dieta del astronauta. Este tipo de alimentación puede crear serios problemas al tratarse de una dieta muy restrictiva-400/500 Kilocalorías por día. Tan sólo se puede realizar durante tres días seguidos.
Dieta macrobiótica. Este concepto de alimentación fue creado por el japonés George Osahawa que en 1830 creó un tipo de alimentación basada en lo que él denomino –el equilibrio-. Dicho equilibrio se lograría mediante la combinación de lo que denomino como alimentos Ying-frutas y verduras- es decir “energía caliente” y alimentos Yang- cereales integrales- es decir energía fría. El pescado se admite de manera ocasional en esta dieta, no así la carne la cual está prohibida.
Dieta del grupo sanguíneo. En este caso es el grupo sanguíneo él que determina el tipo de alimentación. Si el grupo sanguíneo es “o”-el grupo del cazador- se debe de comer proteínas animales. Por el contrario, si se pertenece al grupo “A”-agricultor- es conveniente tener una alimentación basada en los cereales y por último si se tiene el grupo “C” es conveniente la ingesta de leche y sus derivados.
La Cronodieta. Se basa en la creencia de que los hidratos de carbono se deben de tomar en la primera parte del día puesto que se asimilan más rápidamente.
Dieta Hay. Ideada por el doctor William Howard evita la ingesta de proteínas y carbohidratos por que considera a éstos los causantes de la obesidad.
Dieta Atkis. Se basa en el consumo de proteínas y grasas y elimina de la dieta todo tipo de azúcares e hidratos de carbono.
Numerosos y variados son los efectos negativos que provocan las dietas milagros. Consecuencias que duran y que llevan consigo subidas de peso y desequilibrios alimenticios:
Por otra parte al tratarse de dietas restrictivas es posible que se produzcan fallos que originen el deterioro o mal funcionamiento de algunos órganos vitales para el cuerpo:
En cualquier caso, el bajo contenido calórico de algunas de estas “soluciones para adelgazar” puede ser el origen de importantes carencias nutricionales, que pueden llegar a desembocar en costosos trastornos para nuestro organismo.
El balón gástrico se basa en un procedimiento banátrico muy simple que consiste en un globo inflable que se coloca en el estómago con el fin de que éste reduzca su capacidad de recibir alimentos. Se trata por lo tanto de un método restrictivo que estimula el centro cerebral encargado de sentir la sensación de saciedad.
Según algunos estudios contrastados en el Congreso Nacional de Zaragoza del 2007, un 85% de los pacientes sometidos a este método adelgazaban una media de entre 12 y 20 kilos de manera proporcional a su altura. Tan sólo un 10% de los tratados perdía menos de 6 a 10 kilos. El balón gástrico no debe ser considerado como una solución en sí misma para adelgazar o como un tratamiento definitivo sino como un sistema para empezar a adelgazar “eliminando la sensación de hambre y la ansiedad”.
El balón gástrico no necesita operación y se coloca en el estómago mediante una endoscopia con sedación anestésica. En un primer momento se necesita un examen previo- para constatar cualquier anomalía- con una cámara endoscópica. En el caso de no observarse ningún tipo de problemas se procede a insertar el balón desinflado por vía oral mediante un tubo flexible-catéter. Durante este proceso el paciente no siente dolor pues se adormece la zona de la garganta y se le suministra una ligera sedación salina azul. Se utiliza este color con el fin de que cualquier pérdida o rotura pueda llegar a ser detectada inmediatamente a través de la orina. Cuando se termina de inflar, se quita el catéter y automáticamente se cierra una válvula que impide la salida del líquido.
Esta intervención dura aproximadamente 15 minutos y no requiere intervención. El paciente permanecerá en el centro hasta que se recupere de la sedación lo que viene a ser entre 4 a 6 horas. Tan sólo deberá de guardar reposo durante los días siguientes a la operación.
Durante el uso del balón- 6 meses- el paciente inicia una medicación que de alguna manera inhibe la secreción ácida del estómago para evitar así posibles úlceras a causa del roce.
El balón gástrico no produce dolor y permite continuar con la rutina diaria de forman normal. No obstante este método puede en un primer momento ser el causante de nauseas y vómitos e incluso en ciertos casos provocar reflujo gástrico.
Aunque se produce en pocos casos, ciertos pacientes han resultado ser intolerantes al balón gástrico. En estas personas es necesario retirar de forma inmediata el balón. Normalmente éste permanece durante un periodo de seis meses en el estomago, transcurridos los cuales se procederá a su extirpación.
El paciente en este tiempo no debe de esperar milagros, sino considerar este método como una ayuda muy valiosa para empezar a adelgazar. Es por lo tanto, muy importante que la persona sometida a este sistema de adelgazamiento haga ejercicio y cambie de forma radical sus hábitos alimenticios. De esta manera gracias a la pérdida de peso que le facilita el balón gástrico el paciente puede volver a tomar las riendas de su peso.
Para retirar el balón gástrico se inserta un catéter a través del esófago, el cual lleva añadido una aguja para pinchar el balón. Este catéter tiene como función drenar el líquido por el tubo y así desinflar el balón que se retira por la boca. Pare llevar a cabo este proceso es necesario sedación y medicación relajante.
Soluciones a la obesidad:
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