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La cantidad de evidencia a favor del impacto de los factores psicológicos sobre la salud, es cada vez mayor. La conducta humana (que piensa, siente o hace un sujeto) puede ejercer influencia sobre la salud.

Factores psicológicos sobre la salud

Partiendo de la concepción holística del ser humano, el hombre es cuerpo y es mente, no podemos desligar las dos caras de la misma moneda. Estos dos factores están íntimamente relacionados y la alteración de uno de ellos conlleva paralelamente la afectación del otro. Estrategias inadecuadas de afrontamiento de situaciones estresantes, estados de ansiedad, deterioro del funcionamiento social normal, etc. son formas que tienen que ver con esa inevitable interrelación cuerpo-mente en los procesos de salud-enfermedad.

Qué es la somatización

La somatización es el idioma con el que las personas con problemas emocionales y psicosociales articulan su malestar, a través principalmente de síntomas físicos, para los que no se encuentra una explicación médica suficiente; o si la hay, los signos encontrados no son en ningún modo proporcionales a las quejas del sujeto.

En el caso de la ansiedad, es fácil que la persona que la padece, exteriorice inconscientemente algunos síntomas físicos y que en un principio desconozca la relación entre su estado de agitación y los mismos. Por ejemplo, algunos síntomas podrían ser sequedad en la piel, ronchas, picores, contracturas, sequedad de boca, caída del cabello, etc.

Entender que existe una relación entre síntoma y estado psicológico es primordial para el tratamiento de ambos. Existen muchos problemas musculares tales como contracturas cervicales, pinzamientos, tendinitis de codo, tendinitis de hombro, etc., originados principalmente por un estado psicológico de estrés o ansiedad. La fisioterapia trata los síntomas (inflamación y dolor), pero no trata el origen del problema. Así pues, el tratamiento físico exclusivo fracasa ya que el factor desencadenante persiste.

El tratamiento holístico parece un ideal hoy en día, es difícil comprender que una afectación física es debida a algo tan “abstracto” como el estrés por ejemplo. Aún así, considerar las dos partes del ser humano es la clave para controlar algunas dolencias físicas que en algunos casos, lamentablemente, impiden al individuo llevar una vida normal.

Un ejemplo, la fibromialgia

Entre las patologías donde el factor psicológico es protagonista, destaca la fibromialgia. Este trastorno crónico afecta mayoritariamente al sexo femenino y se manifiesta mediante unos puntos concretos de dolor muscular y fatiga. La etiología es desconocida y sus síntomas empeoran en los momentos de más agitación o ansiedad. Su tratamiento es complicado ya que las personas que la padecen se sienten incomprendidas por la sociedad al no haber signos biológicos que demuestren su existencia, y dicha incomprensión aumenta el estado de tensión emocional al que están sometidas. Como resultado la tensión empeora los síntomas psicosomáticos (dolores en múltiples puntos del cuerpo) y estos contribuyen al empeoramiento psíquico de la mujer (estado de ánimo depresivo y ansiedad). Así pues, la interacción cuerpo-mente es una vía de doble dirección. No solamente pueden contribuir los factores psicológicos al inicio o al agravamiento de una amplia variedad de trastornos físicos, sino que también las enfermedades físicas pueden afectar al pensamiento de una persona o a su estado de ánimo.

La Dra. Mª Teresa Mata es psicóloga, psicoterapeuta y fisioterapeuta.

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