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Es un exceso de hierro la causa de la enfermedad de parkinson

Las causas que originan la enfermedad de Parkinson son todavía desconocidas. Sin embargo se ha comprobado que las neuronas que se ven afectadas por esta enfermedad de tipo degenerativo, contienen altas concentraciones de hierro.

La enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson se produce cuando existe una reducción de una sustancia química, neurotransmisor del cerebro, llamada dopamina. Así, la enfermedad de Parkinson, según el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica, se produce por la degeneración de las células nerviosas dopaminérgicas (que sintetizan la dopamina) halladas en ‘la sustancia negra’ que es como se denomina a una zona del cerebro. La dopamina es por lo tanto un neurotransmisor, una sustancia química presente en el cerebro que transmite señales entre las neuronas que regulan la función locomotora, es decir, el movimiento, el equilibrio y la marcha.

La mayoría de los enfermos de Parkinson tiene más de cincuenta años, y aunque uno de cada cinco casos corresponde a menores de cuarenta años la probabilidad de recibir el diagnóstico de la enfermedad aumenta con la edad. En estos momentos no hay cura para la enfermedad de Parkinson y el tratamiento tiene por finalidad aliviar los principales síntomas:

  • Temblor: agitación incontrolable.
  • Rigidez anómala de los músculos.
  • Bradicinesia: ralentización extrema del movimiento y los reflejos.
  • Inestabilidad postural: incapacidad para permanecer de pie en una posición equilibrada o estable.

Un exceso de hierro implicado en el origen del Parkinson

Según investigadores franceses cuyos trabajos han sido publicados por el semanario científico estadounidense “Proceedings of the National Academy of Sciences” del 27 de octubre, un exceso de hierro podría ser el causante de una degeneración de las células nerviosas que al parecer están implicadas en el origen de la enfermedad de Párkinson.

Tras numerosos estudios, investigadores franceses, dirigidos por Etienne Hirsch, director de la unidad Inserm (Institut national de la santé et de la recherche médicale), de la Universidad Pierre y Marie Curie han llevado a cabo una serie de investigaciones para tratar de hallar por qué el hierro se acumula en las células afectadas por la enfermedad de Párkinson.

En su investigación, este equipo de científicos sometió a unos ratones a una toxina que provoca la enfermedad de Párkinson y descubrieron que uno de los transportadores encargados de importar el hierro a las células nerviosas, el DMT1 estaba implicado en el origen de esta enfermedad. Comprobaron entonces que el número de transportadores DMT1 que importan el hierro en las células nerviosas se duplicaba en los ratones cuando estos contraían la enfermedad y que, en estos últimos casos, las concentraciones de hierro aumentaban considerablemente en las células.

Más adelante, en investigaciones posteriores los mismos científicos trabajaron con ratones en los que el transportador -DMT1- estaba alterado y los sometieron a la toxina que provoca la enfermedad de Parkinson. Estos últimos sufrieron dos veces menos la enfermedad que los anteriores.

Tras estos novedosos descubrimientos el doctor Etienne Hirsch confirmo que los resultados eran concluyentes ya que demostraban “que al inhibir la actividad del transportador DMT1 se protegía a los roedores de la enfermedad”.

De hecho, la observación de los cerebros de personas afectadas por la enfermedad de Parkinson, ya fallecidas, muestra que las neuronas que degeneran debido a esta enfermedad contienen una concentración muy superior de hierro con respecto a las concentraciones normales.

Estos estudios suponen sin duda un paso muy importante en la búsqueda de posibles soluciones a esta enfermedad pues limitando el exceso de hierro en las neuronas dopaminérgicas se podría en conclusión proteger contra la enfermedad de Parkinson y evitar nuevos casos.

El hierro y su exceso

Aunque este elemento suele existir tan sólo en pequeñas cantidades en los seres vivos, el hierro ha asumido un papel vital en el crecimiento y en la supervivencia del ser humano y es necesario no solo para lograr una adecuada oxigenación tisular sino también para el correcto metabolismo de la mayor parte de las células. Por lo tanto, no cabe duda que el hierro es indispensable para nuestro organismo y su buen funcionamiento. Sin embargo, cuando éste se produce en concentraciones muy altas, su exceso puede de alguna manera alterar los componentes de las células. La acumulación de hierro da lugar a un exceso de oxidación que destruye los lípidos y las grasas y que desencadena de manera paulatina la destrucción celular.

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